Señor Director:
Mucho se ha comentado sobre el inaudito despliegue militar estadounidense en las cercanías del mar soberano venezolano. Nominalmente, el gobierno de Trump ha dicho que esto se hace para inhibir el flujo de narcotráfico hacia el mercado americano, estando autorizados los efectivos a ocupar fuerza militar si llegase el caso. Sin embargo, hay explicaciones alternativas aunque complementarias a la mencionada.
Primero, entendiéndolo dentro de un marco estratégico de contención a las iniciativas chinas, en particular como respuesta al Plan de Acción China-CELAC 2025-2027 anunciado en mayo, en un contexto donde Washington ha sido cada vez más asertivo en la utilización de la totalidad de las herramientas de su poder para inhibir la influencia de Beijing. Es posible que las declaraciones de Trinidad y Tobago sobre asistencia a EEUU puedan leerse bajo esa óptica y que el movimiento o bien busque profundizar la división ya existente en la región, o fomentar una toma de posición hoy ambigua.
Segundo, como procedimiento con una hebra de incidencia política, considerando no sólo los incentivos monetarios relativos a información que lleve a la ‘captura’ del presidente Maduro, sino bajo suposición de que la crisis pueden contribuir a la generación de un escenario de desestabilización. El año 2002 – bajo circunstancias completamente distintas es cierto – hubo un intento análogo en contra del entonces presidente Chávez.
Tercero, como movimiento inicial tendiente a satisfacer demandas que, públicamente al menos, hoy desconocemos. La reanudación de operaciones de Chevron después de su cancelación en marzo, precedida de intercambio de prisioneros mediados por El Salvador, confirman una mecánica con mayores partes componentes de las que a veces se asumen.
A priori no puede descontarse una intervención, encubierta o de asistencia, considerando especialmente el largo historial que tiene Estados Unidos en la región; independiente de que esta alternativa no aparezca, a mi juicio, como desprendiéndose naturalmente del análisis del interés nacional estadounidense.
Guido Larson Bosco
Faculta de Gobierno
Universidad del Desarrollo