Ciento ocho años han transcurrido desde la inauguración de la primera feria de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, por ese entonces emplazada en el sector de Francke. Hoy estamos aquí dando inicio a la versión presencial número 99 de esta tradición centenaria.

Esta feria es testigo y también actor de nuestro tiempo. No sólo el tiempo de Osorno, sino también el de Chile. SAGOFISUR es resiliente: no sólo resiste el paso del tiempo, sino que se proyecta con más fuerza hacia el futuro, transformándose en parte del patrimonio vivo de nuestra región.

Sólo la Segunda Guerra Mundial, la crisis política de los 70 y la económica de los 80 habían logrado detener momentáneamente esta feria… hasta que en 2019, 2020 y 2021 nuevas convulsiones —sociales y sanitarias— nos obligaron también a hacer una pausa, manteniendo vivo el espíritu FISUR en formato virtual.

Que un tercio de las paralizaciones en más de un siglo haya ocurrido en años recientes habla de la complejidad del período que como país hemos debido enfrentar. Un período marcado por la instalación de mitos que cuestionaron los pilares que hicieron próspero a Occidente y que permitieron que millones de familias salieran de la pobreza y el hambre. Uno de esos pilares es la agricultura y su capacidad histórica de evolucionar para alimentar a una población creciente.

Ese pilar ha sido atacado hasta retratarlo como enemigo del planeta. Uno de los financistas de ese discurso fue, hasta hace semanas, Bill Gates, quien sorprendió al mundo al reconocer tres verdades incómodas, cito: “El cambio climático no acabará con la civilización. La temperatura no es la mejor medida del progreso. La salud y la prosperidad son las defensas más sólidas contra la desestabilización climática… La pobreza y las enfermedades siguen siendo los problemas más importantes de la humanidad.”

Hoy, Gates —propietario de unas 110 mil hectáreas agrícolas en Estados Unidos— se declara preocupado por aumentar la productividad agrícola y los empleos que ello genera. A la distancia, le deseamos suerte. Bienvenido al sector humano más antiguo del planeta, con más de 10.000 años de historia y responsable del surgimiento de todas las civilizaciones.

¿Por qué detenernos en esto?
Porque el aumento de este “sentimiento de culpa por existir”, como lo hemos llamado, ha frenado inversiones, ha ralentizado decisiones y, en el fondo, ha minado la confianza en nuestros motores productivos. Y ninguna potencia del mundo multipolar ha caído en ese error: ni Estados Unidos, ni China, ni India, ni Rusia.

Nuestros vecinos tampoco: Perú avanza con fuerza en fruticultura y puertos; Brasil y Colombia capturan inversiones forestales que históricamente correspondían a Chile. El mundo no compite con freno de mano, y no podemos seguir mirando por el retrovisor ni
reeditando discusiones de los años 60 mientras el mundo adopta inteligencia artificial en cada eslabón productivo.

Lo dijimos en 2018, cuando se suspendió injustamente la muestra ganadera por un riesgo sanitario inventado de un brote viral bovino que ponía supuestamente en riesgo a los humanos: “Chile se construyó sobre libertad y emprendimiento, y ese país debemos cuidarlo”.

Pese al tiempo perdido, Chile sigue llamado a jugar un rol estratégico en la producción de alimentos de calidad: leche, carne, granos, berries, salmones, todos integrados en una cadena que conecta producción con economía circular.

Pero una vez más, discursos intencionados han buscado frenar partes de este motor. Y lo han logrado, en perjuicio del país.

La situación en la Macro Zona Sur ilustra lo mismo: la compra masiva de tierras sin planificación, bajo la premisa de resolver la llamada deuda indígena, ha provocado una paralización productiva demostrable en cifras. Hoy vemos tensiones que se extienden al resto del sur y que luego de una tregua en hechos de violencia, comienza a mostrar incipientes muestras de reactivación, probablemente en línea con la coyuntura política actual.

Valoramos los esfuerzos recientes para avanzar en un Plan de Paz real, y SAGO —como parte de la Corporación de Desarrollo del Sur— está totalmente disponible para articular proyectos multiculturales que generen oportunidades reales en educación, turismo, emprendimiento e innovación social para las comunidades huilliches, especialmente en la zona costera de Los Lagos y Los Ríos.
Pero sin asistencialismo.

En materia tributaria, volvemos a decirlo con fuerza: Chile aún no supera los efectos adversos de la reforma de 2014. No es razonable que, reconociendo la importancia del emprendimiento, el país mantenga un sistema que desincentiva el riesgo y transforma al Estado en socio mayoritario de cualquier inversión.

Por eso, esta versión 99 de SAGOFISUR pone énfasis en emprendedores regionales y startups del agro, en alianza con la Multigremial Nacional y Abastible. El pabellón de emprendedores reúne 109 expositores y el de startups 14 iniciativas tecnológicas vinculadas a innovación agropecuaria.

Todos ellos buscan sacudirse de un marco tributario y regulatorio que, en los hechos, difícilmente permite competir.

Si Chile logra recuperar condiciones para crecer, el Estado tendrá recursos para enfrentar desafíos urgentes: infraestructura vial, conectividad y la brecha digital que castiga especialmente al sur.

Aquí, en el corazón de Osorno, demostramos año a año que el mundo empresarial la comunidad y las autoridades, se unen para celebrar con alegría a sus motores productivos. Desde ese punto de vista, nos sentimos muy orgullosos de que empresas como Feria Osorno y Salfa hayan establecido aquí importantes hitos de celebración en el marco de sus aniversarios y queremos que esto sea una tradición creciente.

En 2016 lanzamos aquí la Agenda SAGO Centenario. De ahí nacieron hitos como la Cooperativa Campos Australes, que hoy agrupa a más de setenta de productores. El sector lácteo pasó de un clima de permanente conflicto a un Consorcio Lechero consolidado y maduro.

En granos, desde estas mismas tribunas —en 2016 y 2017— identificamos oportunidades para nichos capturados por importaciones, y reiteramos que la asociatividad era el camino. Hoy vemos avances concretos, también apoyados en modelos cooperativos.

La fruticultura avanza con arándanos, avellanos y cerezas. Pero Perú nos obliga a acelerar. Y nuevamente: no podemos competir con freno de mano.

Luego viene un tema clave para nuestra competitividad: entender la naturaleza estacional del empleo agrícola. Plantear que el empleo temporal es intrínsecamente malo —como lo insinuó un estudio reciente— es desconocer la dinámica productiva del agro. Ese tipo de discursos puede hacer inviable emprendimientos de alto riesgo y gran inversión. La flexibilidad laboral es condición para seguir creciendo.

En el sector cárnico, del cual nuestra región es protagonista histórica, también hay avances, desafíos y oportunidades que debemos poner sobre la mesa.

Primero, el mejoramiento genético desarrollado durante décadas en el sur de Chile — particularmente en razas Angus, Hereford y Clavel Chileno de Carne— nos ha permitido alcanzar estándares que hoy son reconocidos en mercados internacionales. La calidad y consistencia del ganado bovino del sur no es casualidad: es el resultado de selección, manejo, sanidad y una cultura productiva centenaria.

Segundo, la demanda por proteínas de alto valor —especialmente en Asia— sigue creciendo, y Chile tiene la posibilidad de fortalecer su presencia si asegura dos condiciones:

  1. Regularidad en la oferta, y
  2. Certidumbre regulatoria y sanitaria, dos elementos donde el país debe retomar
    liderazgo.

    Tercero, este año Feria Osorno S.A. cumple 80 años, y no es posible entender la historia de la carne bovina del sur sin comprender el impacto que ha tenido este recinto ferial como punto de encuentro, comercialización y vitrinas de genética superior. Su aniversario es también un homenaje a miles de criadores y familias que han construido el patrimonio ganadero que hoy exhibimos en SAGOFISUR.

    Cuarto, la integración entre ganadería, producción de granos y salmonicultura —que ya vemos avanzar en la lógica de economía circular— abre oportunidades para producir carne con menor huella ambiental, mayor eficiencia y mejor valorización internacional.

    Por eso, frente a discursos que buscan desacreditar a la carne bovina como si fuera un enemigo climático, decimos con claridad: la ganadería del sur de Chile es parte de la solución, no del problema. Produce sobre praderas naturales, aporta captura de carbono en suelos y paisajes, y es uno de los motores económicos y culturales más importantes del sur.

    Volvamos a lo que nos convoca: la inauguración de la feria agrícola internacional más antigua e importante del país.

    SAGOFISUR es un espacio donde productores, empresas y visitantes pueden conocer tecnología, innovación y tendencias del agro, coronado por una oferta gastronómica y de entretención familiar que la convierte en un verdadero polo turístico.

    En el último quinquenio, SAGOFISUR ha reunido más de 1.000 marcas por versión, con cerca de US$ 50 millones en productos en exhibición, generando alrededor de 10.000 contactos efectivos por año.

    Nuestra muestra animal —una de las grandes tradiciones de la feria— vuelve hoy con más de 300 ejemplares de altísimo nivel, y agradecemos a todos los productores que han hecho posible este regreso.
El pasado, presente y futuro del mundo rural y productivo según SAGO A.G