Pesar existe en la comunidad católica de la Diócesis de Osorno tras el fallecimiento del fraile holandés Teóforo de Jeu, miembro de la Orden de los Frailes Menores Capuchinos, deceso ocurrido en las últimas horas en dependencias del convento de la Orden en Santiago, donde se encontraba en proceso de recuperación luego de una intervención quirúrgica realizada el año pasado.
Pese a su deceso en la capital, sus restos fueron trasladados hasta la zona costera de la provincia de Osorno, territorio donde desarrolló gran parte de su vida sacerdotal y donde se llevarán a cabo su velatorio, ceremonias fúnebres y posterior sepultura, permitiendo que las comunidades a las que sirvió durante décadas, puedan despedirlo.
De acuerdo al programa informado, las actividades de velatorio y funeral se iniciaron este jueves 22, con el traslado del sacerdote desde Santiago hasta la capilla Cristo Resucitado de Misión Cuinco.
El viernes 23, a partir de las 09:00 horas, continuará el velatorio en la misma capilla, mientras que a las 11:00 horas se celebrará una misa por su eterno descanso, ceremonia que será presidida por el obispo de Osorno, Monseñor Carlos A. Godoy Labraña.
Las exequias proseguirán el sábado 24, comenzando a las 10:30 horas con el traslado del féretro desde la capilla Cristo Resucitado de Misión Cuinco hasta la Catedral de Osorno, donde se espera su llegada a las 11:30 horas. A las 12:00 horas se oficiará la misa fúnebre, presidida por Monseñor Carlos A. Godoy y el Superior de los Capuchinos, Padre José Miguel Jiménez.
Finalmente, a las 13:30 horas, se realizará el traslado hacia Misión Rahue, donde el Padre Teóforo será sepultado.
Misión en Chile
El Padre Teóforo, cuyo nombre de nacimiento fue Thomas de Jeu Zandvliet, nació el 27 de diciembre de 1929 en la ciudad de Leiden, Países Bajos, siendo el mayor de once hermanos. Fue ordenado sacerdote el 27 de julio de 1959, iniciando una vida marcada por la vocación misionera y el servicio pastoral.
En 1961 fue enviado a la Misión de los Padres Capuchinos en Quilacahuín, llegando a Chile el 25 de agosto de ese año. Desde sus primeros meses en el país comenzó un intenso trabajo de visita a familias y a niños de escuelas rurales, destacando siempre su cercanía con la gente sencilla, lo que además le permitió aprender el idioma español en contacto directo con las comunidades.
El 25 de diciembre de 1961 fue testigo del incendio que destruyó la iglesia, el colegio y el convento capuchino de Quilacahuín. Posteriormente, en febrero de 1962, por encargo de sus superiores, asumió la parroquia “Desposorio de la Virgen María y San José” en Misión Trumao, perteneciente a la diócesis de Valdivia y limítrofe con Quilacahuín.
En Trumao permaneció por 35 años, desarrollando una destacada labor pastoral y social que permitió a numerosas familias de sectores como Huillinco, Llaquito, Las Trancas y otros puntos de la zona costera mejorar sus condiciones de vida, principalmente a través del acceso a educación y apoyo social, en contextos donde la asistencia estatal era limitada.
En 1991 fue nombrado párroco de Quilacahuín, manteniendo simultáneamente su responsabilidad pastoral en Trumao. Más tarde, en 1994, asumió como párroco de Misión Cuinco, desempeñándose en ambos territorios hasta 1996, año en que quedó de manera exclusiva en la parroquia “Cristo Resucitado” de Cuinco, donde permaneció hasta el año pasado.
Desde allí desarrolló una incansable labor pastoral en la provincia de Osorno, especialmente en las comunas de San Juan de la Costa, San Pablo y sectores rurales y costeros, recorriendo mensualmente 15 comunidades rurales. Celebraba la Santa Misa en casas, escuelas y capillas de localidades como Huillinco, Forrahue, Los Hualles, Bahía Mansa y Coihuería, manteniendo siempre un estrecho vínculo con la gente del campo.
El 7 de noviembre de 2009, en Misión Cuinco, celebró sus 50 años de vida sacerdotal, junto a la comunidad capuchina y diocesana. A pesar de enfrentar momentos difíciles, como el incendio de la casa parroquial de Cuinco en 2012 y un asalto armado en su vivienda en 2024, continuó ejerciendo su ministerio en la medida de sus fuerzas.
Ciudadano Destacado
En 2015, el Municipio de La Unión otorgó al Padre Teóforo de Jeu el título de “Ciudadano Destacado”, convirtiéndose en el primer homenajeado con dicha distinción, en reconocimiento al profundo impacto de su trabajo pastoral y social en distintos sectores del territorio.
El reconocimiento destacó especialmente su compromiso con la educación y el permanente apoyo a familias de escasos recursos, labor que permitió a numerosas comunidades mejorar sus condiciones de vida durante su permanencia en Trumao, en tiempos en que la asistencia social era considerablemente más limitada.
Su legado espiritual, humano y social permanece vivo en las comunidades rurales y costeras de la provincia de Osorno, donde hoy es despedido con gratitud y profundo reconocimiento.








