Una situación descrita como «surrealista» y de alta peligrosidad se vivió recientemente en las calles de Puerto Montt, cuando dos conductores de la locomoción colectiva mayor protagonizaron una violenta disputa que incluyó amenazas de colisión y el “uso de armas blancas” en presencia de los usuarios.
El incidente se originó durante el trayecto de dos microbuses de la Línea 1E de Alerce, donde ambos choferes comenzaron a “amenazarse con chocar sus máquinas” entre sí mientras realizaban su recorrido con pasajeros a bordo.
La tensión escaló al llegar al centro de la ciudad, específicamente en las cercanías de la Galería España, donde ambos sujetos descendieron de los vehículos y “sacaron cuchillos” para intentar agredirse mutuamente.
Jordy Valenzuela, presidente de la Asociación de Usuarios del Transporte Público de la provincia de Llanquihue, contó que recibió el testimonio de dos pasajeras que vivieron este momento.
El dirigente social, detalló que se formalizó una denuncia ante el Ministerio de Transportes, entregando las patentes de las máquinas involucradas —proporcionadas por una usuaria que temió grabar por su seguridad— para que se proceda a la revisión de las cámaras y se establezcan las responsabilidades correspondientes.
Desde la asociación de usuarios advirtieron que este tipo de escándalos no son hechos aislados, sino que reflejan un problema de fondo: la nula existencia de filtros al momento de contratar conductores profesionales.
Se denunció que existe una «puerta giratoria» donde choferes desvinculados de una línea por mala conducta o antecedentes penales terminan trabajando en otras empresas del rubro sin que se revisen sus antecedentes.
Esta situación se vería agravada por la falta de choferes en la capital regional, lo que llevaría a las empresas a priorizar la cobertura de los recorridos por sobre la idoneidad y seguridad de quienes están al volante.
Finalmente, desde la organización hicieron un llamado urgente a las autoridades para acelerar el nombramiento del nuevo Seremi de Transportes, enfatizando la necesidad de una autoridad con capacidad de fiscalización y empatía con la comunidad para frenar estos riesgos a la seguridad vial.









