La industria del salmón en Chile se ha consolidado como el segundo producto más exportado del país, alcanzando en 2025 ventas por más de 6.500 millones de dólares, lo que representa un 17% de las exportaciones no mineras. Sin embargo, este motor económico enfrenta retos sanitarios y ambientales que exigen una respuesta coordinada entre la producción y la ciencia regional.
Desafíos Sanitarios: Más allá de las infecciones
A pesar del éxito comercial, el desempeño sanitario muestra matices según la especie. Mientras el salmón Coho se mantiene como una especie resiliente con mortalidades cercanas al 5%, el salmón del Atlántico ha registrado un incremento en su mortalidad, convirtiéndose en el principal foco de atención para 2026.
Los patógenos persistentes como el SRS (Piscirickettsia salmonis) y el cáligus (piojo del salmón) siguen siendo los mayores desafíos infecciosos a nivel global. No obstante, los expertos advierten sobre una brecha crítica en el manejo de causas no infecciosas, que incluyen daños mecánicos y factores ambientales, los cuales representan una parte significativa de las pérdidas en los centros de cultivo. A esto se suma la amenaza del fenómeno de «El Niño», que trae consigo lluvias intensas y el aumento de la temperatura superficial del mar, incrementando el riesgo de Floraciones Algales Nocivas (FAN).
El Rol de la Ciencia Regional y CIBA
En este escenario, el Centro de Investigaciones Biológicas Aplicadas (CIBA), con sede en Puerto Montt, cumple un papel estratégico bajo el liderazgo de su gerente general, el Dr. Marcos Godoy. La labor de instituciones como CIBA se centra en transformar el conocimiento en diagnóstico clínico aplicado, una herramienta que otorga valor directo al productor al permitir una toma de decisiones basada en evidencia científica.
La ciencia regional está liderando la adopción de nuevas tecnologías, incluyendo el uso de inteligencia artificial para robustecer los sistemas de vigilancia en terreno y anticiparse a contingencias ambientales. Este enfoque es vital para abordar enfermedades no infecciosas que son exclusivas de la zona sur austral y que requieren capital humano local altamente especializado.
Especialización y Futuro de la Profesión
La gestión sanitaria ha evolucionado hacia una hiper-especialización. Hoy es común encontrar equipos dedicados exclusivamente a etapas de agua dulce o agua de mar, o profesionales enfocados en una sola especie. Esta tendencia se refleja en el creciente interés de las nuevas generaciones: actualmente, entre el 30% y 35% de los estudiantes de medicina veterinaria optan por especializarse en acuicultura, una cifra significativamente mayor a la de hace una década, destaca el Dr. Godoy, quien además es investigador y académico de la Universidad San Sebastián, sede Patagonia, en Puerto Montt.
Para CIBA y la academia regional, el desafío persistente es integrar la salud animal en el marco de la sostenibilidad, buscando un equilibrio entre la dimensión ambiental, social y económica. La participación en instancias como AquaSur 2026 será clave para actualizar a la industria en términos de innovación y los nuevos servicios disponibles para garantizar una producción eficaz y saludable.









