Una investigación de más de un año liderada por el Ministerio Público y la PDI permitió desbaratar una organización que sustraía cables de infraestructura crítica en el sur para enviarlos al extranjero como chatarra lícita.
Tras un exhaustivo operativo conjunto entre la Unidad de Análisis Criminal y Focos Investigativos (Sacfi) de Los Lagos, la Policía de Investigaciones (PDI) y el Servicio de Impuestos Internos (SII), se logró desmantelar una compleja organización criminal dedicada al robo y exportación de cobre.
La banda, que operaba con una jerarquía establecida, operaba en las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá, Metropolitana, O’Higgins, Los Lagos, Los Ríos, La Araucanía y Biobío, en las que se procesaba el material robado para luego trasladar el cobre en camiones hasta Iquique, donde se exportaba por vía marítima como cargas de chatarra hasta China.
El origen del ilícito en el sur
La investigación, que se extendió por más de 12 meses, determinó que el grupo se dedicaba a la sustracción de cables de cobre desde redes de suministro e infraestructura crítica. Esta actividad no solo generaba ganancias ilícitas, sino que afectaba directamente la conectividad y servicios de la ciudadanía.
Para ocultar el origen del material, el cobre era sometido a procesos de quemado, pelado o trituración. El objetivo de estas maniobras era eliminar cualquier rastro de trazabilidad, impidiendo que las empresas víctimas pudieran reconocer el metal como propio antes de su comercialización.
Facturas falsas y empresas fachada
Uno de los pilares de la operación era el blanqueo de capitales mediante una estructura financiera fraudulenta. Según los antecedentes del caso, la organización utilizaba «empresas de papel» y sociedades fachada para emitir facturas falsas e instrumentos tributarios adulterados.
Estas maniobras permitían legalizar las operaciones de las chatarrerías involucradas, simulando que el cobre robado tenía un origen legal. De esta forma, el material era declarado como chatarra lícita ante los organismos fiscalizadores para facilitar su salida del país.
La investigación reveló que los movimientos económicos de la banda entre los años 2020 y 2025 alcanzaron montos por $816.765.326.477 (cerca de US$917 millones).
La ruta del cobre hacia Asia
La red criminal contaba con la participación de dos clanes familiares clave en la zona sur y un intermediario que coordinaba el traslado del material hacia el norte de Chile. El cobre procesado viajaba por vía terrestre hasta la ciudad de Iquique.
Desde el puerto nortino, el metal era finalmente exportado con destino a China y otros mercados del Asia. El trabajo de inteligencia permitió identificar a todos los actores de la cadena, desde quienes acopiaban y transportaban el material hasta quienes ejecutaban la exportación final.
Detenciones e incautaciones masivas
El operativo culminó con la detención de 22 personas, quienes enfrentan cargos por asociación ilícita para el lavado de activos, robos, hurtos de suministros de redes, receptación, contrabando y comercio ilícito. Los imputados serán formalizados ante los tribunales correspondientes tras una ampliación de la detención.
En cuanto al patrimonio incautado, las autoridades lograron el comiso de aproximadamente 40 vehículos y maquinaria pesada, además de dinero en efectivo y armas de fuego con sus respectivas municiones, además de 187 toneladas de cobre. Asimismo, se dictaron medidas cautelares sobre 66 propiedades y se procedió al congelamiento de diversas cuentas bancarias.
Este golpe al comercio ilícito de metales representa uno de los operativos más importantes del último tiempo en la región, desarticulando no solo la ejecución del robo, sino también el soporte financiero que permitía la exportación del cobre sustraído.









