El agrometeorólogo Fernando Santibáñez, en conversación con Agenda Sur de Radio Sago, anticipa un cambio en el patrón climático para la zona sur del país. Aunque se espera una intensificación de las lluvias desde julio, el territorio enfrentará un otoño inusualmente seco y cálido.
La Región de Los Lagos se prepara para el impacto del Fenómeno del Niño, el cual se manifestará con mayor fuerza durante el segundo semestre de este año. Según el experto Fernando Santibáñez, la zona vivirá una transición climática marcada por la escasez de agua en los meses inmediatos y temperaturas sobre lo normal.
Esta situación se debe a un fortalecimiento del anticiclón del Pacífico, que actúa como un bloqueo para los frentes de mal tiempo desde la Región de Los Ríos hacia el norte. Esta configuración meteorológica impedirá la llegada de precipitaciones importantes durante gran parte del otoño.
Otoño seco y temperaturas al alza
Santibáñez explicó que los frentes que logren cruzar el anticiclón se debilitarán rápidamente al mezclarse con el aire seco. Por ello, se prevé un otoño calificado como «entre normal y bajo lo normal» en cuanto a montos de agua caída.
A pesar de las lluvias registradas en febrero, el experto advierte que el superávit actual es engañoso en las cifras. «Las lluvias de verano no aportan demasiada agua porque escurren rápido hacia el océano y no acumulan nieve», señaló el especialista.
Las temperaturas, por su parte, se mantendrán por sobre la media debido a que el agua de la costa está 1,5 grados más caliente. Esto generará un ambiente más temperado, retrasando las primeras heladas de la temporada.
El Niño se instala en julio
La llegada plena del Fenómeno del Niño se proyecta para el mes de julio, cuando el calentamiento de las aguas sea suficiente para activar las lluvias intensas. Se prevé que este evento climático alcance una intensidad media y se mantenga hasta fines de año.
«Es más realista esperar un Niño de intensidad media para este invierno», afirmó Santibáñez a Radio Sago. Desde fines de junio se notaría un cambio con frentes más frecuentes y con mayor carga de agua.
Esta condición favorecerá el llenado de embalses y la acumulación de nieve, a diferencia de los eventos anómalos vividos en el verano pasado. Sin embargo, el segundo semestre traerá nuevos desafíos para los productores locales.
Riesgo de heladas tardías y sanidad
Uno de los mayores peligros para la agricultura regional serán las heladas tardías durante la primavera. Estas ocurrirían justo con el brote de los cultivos, tras el paso de los frentes lluviosos empujados por masas de aire frío.
«Este es un año en que son años engañosos porque se siente el aire más tibio, pero pueden venir heladas», advirtió el agrometeorólogo. Por ello, instó a los agricultores a estar preparados para el final del invierno y el inicio de la primavera.
Finalmente, la combinación de humedad y calor obligará a reforzar los programas sanitarios contra hongos y bacterias. La inestabilidad climática podría reducir la capacidad de defensa de las plantas y favorecer la propagación de enfermedades.
Los productores deberán aprovechar este otoño seco para preparar suelos y realizar siembras oportunas antes del cambio de ciclo en junio.









