En su primer mensaje a la nación desde el histórico balcón del Palacio de La Moneda, la noche de este martes 11 de marzo, el nuevo Presidente de la República, José Antonio Kast, entregó su respaldo a las instituciones de orden y seguridad, haciendo especial hincapié en que la jornada estuvo marcada por el baleo sufrido por el sargento segundo de Carabineros Javier Figueroa Manquemilla, quien terminó con muerte cerebral en Puerto Varas.
El Mandatario aseguró que tanto Carabineros, como la Policía de Investigaciones (PDI), Gendarmería y las Fuerzas Armadas contarán a partir de ahora con «todo el respaldo de la ley, los recursos del Estado y sobre todo la voluntad política que durante tanto tiempo les faltó». En una clara señal de apoyo frente a la crisis de seguridad, el Jefe de Estado afirmó que «nunca más un funcionario de orden y seguridad enfrentará solo la violencia, mientras algunos miran para el lado».
El Presidente destacó el despliegue en terreno de la nueva Ministra de Seguridad, María Trinidad Steinert, junto al director general de Carabineros, Marcelo Araya, quienes desde esta tarde se encuentran en la Región de Los Lagos.
Junto con el espaldarazo institucional, el discurso estuvo marcado por un claro mensaje hacia quienes el Mandatario denominó los «verdaderos adversarios de Chile», refiriéndose a quienes se han tomado los barrios y han corrompido a la juventud. El Presidente fue enfático en señalar que el gobierno no negociará con estos grupos criminales. Por el contrario, delineó la estrategia de seguridad con una firme promesa: «Los vamos a perseguir, los vamos a encontrar, los vamos a juzgar y los vamos a condenar».
En su primer discurso desde La Moneda, el Mandatario expresó que «nos han entregado un país en peores condiciones de las que podíamos imaginar. Un país con sus finanzas públicas debilitadas. Un país donde el crimen organizado y el narcotráfico han avanzado».
Además, agradeció a quienes lo acompañaron en la Plaza de la Constitución. «Tengo el alma encendida por la enorme responsabilidad que el pueblo de Chile nos ha encomendado. Desde esta noche, junto a Pía, nuestra Primera Dama, el Palacio de La Moneda será nuestro hogar».
Al cierre de su discurso, el Presidente José Antonio Kast llamó a la unidad del país: «El llamado es a la unidad por las causas urgentes por Chile, aquellas que están por encima de las diferencias. Por los niños, por los adultos mayores, por los trabajadores y estudiantes que merecen que su esfuerzo sea reconocido. Gobernaremos en unidad con todos los chilenos. No es el momento del rencor, sino el momento de hacer la tarea. Hay demasiado por hacer como para gastar nuestras energías en trincheras (…) Chile es más grande que sus divisiones».









