El Banco Central de Chile reportó este miércoles 1 de abril que el Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) de febrero de 2026 registró una caída de 0,3% en comparación con igual mes del año anterior.

Este resultado se suma a la baja de 0,1% anotada en enero, dejando los dos primeros meses del año con cifras negativas. La cifra sorprendió al mercado, que anticipaba una expansión de hasta 1,3% para el segundo mes del año.

Impacto sectorial y factores externos

La contracción de febrero se explicó principalmente por la caída de 3,7% en la producción de bienes, incidida por un menor desempeño en la fruticultura, la pesca extractiva y la industria.

En contraste, el sector servicios creció un 1,6% anual, impulsado por los servicios personales de salud, mientras que la minería logró una expansión de 1,0% gracias a la extracción de litio y oro.

Este escenario coincide con la publicación del Informe de Política Monetaria (IPoM) de marzo, donde el instituto emisor redujo su proyección de crecimiento del PIB para este año a un rango entre 1,5% y 2,5%.

Alza de inflación y combustibles

La guerra en Medio Oriente ha alterado las perspectivas económicas globales y locales, elevando los precios internacionales de los combustibles y la incertidumbre.

El Banco Central advirtió que la inflación tendrá un alza importante a corto plazo, situándose en torno al 4% anual a partir del segundo trimestre de este año.

Rosanna Costa, presidenta del Banco Central, señaló que el precio de los combustibles no volverá a niveles previos al conflicto bélico debido a la «prima geopolítica» que se instala en los mercados.

Decisiones de política monetaria

Ante este panorama, la meta de convergencia inflacionaria del 3% se postergó para el año 2027, asumiendo que los shocks externos sean transitorios y la demanda interna se modere.

En su última reunión, el Consejo mantuvo la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 4,5%. No obstante, economistas prevén que el corredor de tasas sea menos predecible y pueda incluir ajustes al alza en junio.

Finalmente, el informe incorpora un ajuste fiscal de US$3.800 millones anunciado por el Gobierno, medida que busca contener parte de las presiones inflacionarias de mediano plazo.

Se espera que las próximas cifras de Cuentas Nacionales, programadas para los meses siguientes, permitan evaluar si las medidas procrecimiento logran revertir la tendencia negativa del inicio de año.