Una investigación desarrollada en la Universidad Austral de Chile (UACh), en Valdivia, detectó que las gallinas criadas en sistemas de jaulas tradicionales presentan al menos dos síntomas comparables a la depresión clínica humana. El hallazgo, liderado por la médico y doctora Javiera Calderón, pone nuevamente en el centro del debate el bienestar animal dentro de la producción avícola nacional.

Anhedonia y bajo estado de ánimo

El estudio aplicó criterios de la biomedicina y la psicología humana para evaluar el estado emocional de las aves. Según la investigadora, se identificó la presencia de anhedonia, que consiste en la pérdida de placer por actividades cotidianas, como el consumo de alimentos apetecibles.

Asimismo, se detectó un estado de ánimo bajo, donde las gallinas tienden a priorizar estímulos negativos sobre los positivos. «Evaluamos síntomas conductuales equivalentes, ya que la depresión clínica es un diagnóstico humano», aclaró Calderón durante la entrevista.

Restricción física y salud inmunológica

En Chile, cerca del 90% de la producción de huevos proviene de sistemas de «jaulas a batería», espacios reducidos de aproximadamente 400 cm² por ave. En estas condiciones, las gallinas a menudo no pueden rotar sobre su propio eje, lo que genera un alto costo emocional.

La investigación también arrojó datos sobre el impacto físico de este estrés crónico. Las aves en jaulas mostraron un debilitamiento de su sistema inmune y mayor propensión a síntomas físicos como la diarrea, en comparación con las aves libres.

Impacto cognitivo y producción nacional

Además de los síntomas afectivos, el estudio determinó que las gallinas en sistemas intensivos pierden capacidades cognitivas. Los resultados indican problemas para aprender, retener información y memorizar, habilidades que se mantienen en ambientes de libre pastoreo.

Actualmente, la industria del huevo en Chile produce más de 3.600 millones de unidades anuales. El sector se concentra principalmente en la Región Metropolitana (41,5%) y de Valparaíso (15,3%), con un consumo que supera los 230 huevos por persona al año.

Falta de regulación en el etiquetado

Respecto a la comercialización, la doctora Calderón advirtió que en Chile no existe una regulación estricta para etiquetas de «gallinas felices» o «libre pastoreo». Esto significa que el consumidor podría adquirir productos con dichas etiquetas que no garantizan necesariamente la ausencia de jaulas.

Finalmente, la investigadora destacó que estos hallazgos deben ser considerados al diseñar sistemas productivos más éticos. Europa prohibió las jaulas a batería en 2012, marcando un precedente que la industria nacional observa con cautela debido a los factores económicos involucrados.

Este estudio abre la puerta a nuevas normativas que busquen equilibrar la alta demanda de producción con estándares de bienestar animal validados científicamente.

Entrevista completa con Dra. Javiera Calderón.