Ante el cierre de fronteras producto de los temporales y las dificultades que actualmente enfrenta el ingreso de carne importada al país, la Federación Gremial Nacional de Productores de Ganado Bovino, FEDECARNE, advirtió que una prolongación de esta situación podría generar efectos en la oferta disponible para el mercado nacional.

Desde el gremio explicaron que Chile mantiene una importante dependencia de las importaciones para satisfacer su consumo de carne bovina. Si bien los stocks existentes permiten actualmente mantener estable la disponibilidad, el escenario podría cambiar en caso de que las restricciones logísticas y fronterizas se extiendan durante un período mayor.

En este contexto, FEDECARNE destacó que la producción nacional tiene capacidad para absorber parte de un eventual aumento de la demanda y contribuir al abastecimiento interno, reforzando la importancia que adquiere el sector ganadero chileno frente a contingencias que puedan afectar las cadenas internacionales de suministro.

El presidente de FEDECARNE, Ignacio Besoain, señaló que esta situación debe servir también para mirar con una perspectiva de largo plazo el desarrollo de la ganadería nacional.

“Esta contingencia vuelve a demostrar la importancia de contar con una producción nacional fuerte. Hoy los stocks permiten mantener una disponibilidad estable de carne, pero si las dificultades para el ingreso de producto importado se prolongan, nuestra producción puede contribuir a cubrir parte de esa necesidad. Chile ha ido perdiendo masa ganadera y capacidad productiva durante los últimos años, mientras las importaciones han ido ocupando ese espacio. Por eso creemos que fortalecer la ganadería nacional es una tarea estratégica para el país”, afirmó Besoain.

Carne nacional e importada: productos con características diferentes

Desde FEDECARNE enfatizaron además que, al analizar eventuales diferencias de precio, es importante considerar que la carne nacional y la importada no son productos equivalentes desde el punto de vista de sus características productivas.

Una parte relevante de la carne bovina que importa Chile proviene de países como Paraguay y Brasil, donde existe una alta presencia de animales de tipo bos indicus y sus cruzas. En Chile, en cambio, predomina la producción con razas de origen europeo y razas especializadas en carne, lo que determina diferencias en genética, características de los animales, sistemas productivos y atributos del producto final.

Por esta razón, desde la Federación señalaron que una comparación basada exclusivamente en el precio no refleja necesariamente las diferencias existentes entre ambos productos.

“La carne nacional tiene características propias que el consumidor debe poder reconocer y valorar. Cuando existe una diferencia de precio, también hay que considerar que estamos hablando de productos distintos, provenientes de animales, genética y sistemas productivos diferentes. La calidad y los atributos de la carne chilena constituyen un elemento diferenciador que debemos seguir poniendo en valor”, agregó Besoain.

Para FEDECARNE, este aspecto cobra especial relevancia en momentos como el actual, cuando las dificultades para el ingreso de productos importados vuelven a poner en primer plano la disponibilidad y el aporte de la producción chilena al abastecimiento del país.

Desde el gremio indicaron además que durante los últimos años Chile ha ido reduciendo progresivamente su capacidad productiva y su masa ganadera, generando un mayor espacio para las carnes provenientes del extranjero. A juicio de la Federación, fenómenos climáticos y otras alteraciones de las cadenas logísticas internacionales refuerzan la necesidad de avanzar en condiciones que permitan recuperar y fortalecer la producción bovina nacional.

 “Más allá de esta situación puntual, queremos poner en valor que Chile cuenta con producción nacional disponible y con productores capaces de seguir aportando al abastecimiento del país. Esperamos también que los consumidores continúen prefiriendo y valorando la carne chilena”, concluyó Besoain.