El Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) de la región de Los Lagos confirmó la detección de dos nuevos focos de Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (IAAP) en las comunas de Calbuco y Quellón. La situación activó de inmediato un despliegue de vigilancia epidemiológica para contener la propagación del virus.

Las detecciones afectaron a sistemas productivos de traspatio en las provincias de Llanquihue y Chiloé. Ante esto, el organismo reiteró el llamado a fortalecer de manera permanente las medidas preventivas en los gallineros de la zona.

El director regional del SAG, Francisco Briones, explicó que estas nuevas detecciones refuerzan la necesidad de mantener un cuidado extremo. Esto se debe a la interacción que existe habitualmente entre aves domésticas y silvestres.

Vínculo costero y circulación del virus

Las autoridades confirmaron que los dos nuevos casos presentan una vinculación epidemiológica directa con sectores cercanos al borde costero. En estos lugares, el riesgo de contacto con fauna silvestre es significativamente mayor.

Briones precisó que «el virus continúa circulando en poblaciones de aves silvestres, especialmente aves acuáticas migratorias y costeras». Ellas constituyen el principal reservorio natural de esta enfermedad.

Desde el organismo recalcaron que Chile aún mantiene su condición sanitaria de país libre de Influenza Aviar en aves de corral comerciales. No obstante, el riesgo para la avicultura familiar se mantiene activo y requiere colaboración.

Vigilancia activa y recomendaciones para gallineros

En respuesta a los hallazgos, los equipos técnicos del SAG se encuentran ejecutando inspecciones clínicas en las áreas involucradas. Además, realizan evaluaciones de bioseguridad y toma de muestras en predios de crianza familiar.

Por su parte, el Seremi de Agricultura, Francisco Cárcamo, insistió en que la colaboración vecinal es fundamental. Un aviso oportuno frente a sospechas fortalece de forma directa la respuesta sanitaria en la región.

Entre las principales medidas recomendadas se encuentra el uso de gallineros cerrados, corrales o mallas. Esto ayuda a evitar el contacto directo o indirecto de las aves de traspatio con ejemplares silvestres.

También se solicita desinfectar utensilios, usar calzado exclusivo y aislar por al menos 14 días a las aves nuevas. Los criadores deben observar diariamente a sus animales para reportar anomalías.

Reporte temprano de sospechas

Se aconseja reportar de inmediato anomalías como mortalidad repentina o caída abrupta en la postura de huevos. Los usuarios tampoco deben manipular directamente aves enfermas o muertas.

«La detección temprana y la notificación oportuna son fundamentales porque permiten activar rápidamente las medidas», sostuvo Briones. El SAG continuará monitoreando el comportamiento de las aves domésticas y silvestres de la región para resguardar la sanidad animal.