A pesar de que Chile cuenta con un Programa de Alimentación Escolar de alta cobertura que beneficia a 1,8 millones de estudiantes, menos del 10% de la población nacional cumple con la recomendación nutricional de consumir tres porciones de lácteos al día. La advertencia fue realizada por el Dr. Samuel Durán Agüero, director del Comité Científico de Lácteos del Consorcio Lechero.

Erradicación de la desnutrición y cobertura escolar

Durante su intervención en el programa Campo al día de Radio Sago, a propósito del Día Mundial de la Leche Escolar conmemorado cada 30 de septiembre desde el año 2000 por la FAO, el especialista destacó el rol histórico de este alimento en el país. Recordó que los lácteos fueron pieza central en la erradicación de la desnutrición infantil lograda a principios de la década de 1990.

«Chile es de los pocos países de la región donde la cobertura alcanza a 1,8 millones de niños con desayunos que incluyen una taza de leche, pan con queso o un yogur», afirmó el también académico de la Universidad San Sebastián y doctor en nutrición de la Universidad de Chile. El profesional enfatizó que la leche es un vehículo excepcional para entregar nutrientes clave en el crecimiento y desarrollo óseo durante la etapa escolar.

Falsas creencias sobre la lactosa y el peso corporal

Respecto al consumo en adultos, Durán señaló que la principal barrera en Chile es el autodiagnóstico de intolerancia a la lactosa a través de información no verificada en internet. Aclaró que esta práctica deriva en la eliminación innecesaria de alimentos fundamentales para la salud.

«Si una persona tiene intolerancia a la lactosa, el yogur naturalmente contiene muy poca lactosa porque las bacterias la van degradando, y el queso madurado contiene casi cero lactosa», explicó el especialista, sugiriendo además el uso de leche sin lactosa.

Asimismo, desmintió que los lácteos favorezcan el aumento de peso. Un estudio levantado por el comité científico asoció el consumo de queso con un mejor estado nutricional y evidenció un efecto neutro en los demás lácteos, demostrando que no engordan.

Aporte de proteínas, yodo y vitamina D

Las Guías Alimentarias chilenas recomiendan tres porciones diarias, equivalentes a una taza de leche, un envase de yogur o una rebanada de queso. Esta ingesta aporta entre el 20% y el 30% de los requerimientos diarios de proteína.

Adicionalmente, constituyen la segunda fuente más importante de yodo tras la sal y entregan vitamina D fortificada, micronutriente con déficit en el 70% de la población chilena, especialmente en la zona sur.

Por otra parte, una investigación publicada en la revista The Lancet confirmó que en países de altos ingresos como Chile, el consumo regular de lácteos contribuye a reducir el riesgo de enfermedades crónicas como obesidad, diabetes tipo 2 e hipertensión.

Finalmente, el especialista remarcó la necesidad de educar a las nuevas generaciones y mantener el hábito lácteo en todas las etapas de la vida para resguardar la salud poblacional.