Educación para la industria agricultura: una inversión necesaria

 

En Chile, los liceos técnicos agrícolas constituyen un fructífero semillero para nuestro país. En la actualidad, si sólo se considera a la Red de la Sociedad Nacional de Agricultura, SNA Educa, estamos hablando de 20 establecimientos distribuidos entre Iquique y Coyhaique, en los cuales se forman 10.000 estudiantes.

A pesar de los múltiples esfuerzos de vincular las aulas con el sector productivo, la brecha entre ambos mundos se mantiene, situación que entre otros efectos ha generado un menor interés de los jóvenes por optar por el área silvoagropecuaria, derivada de la percepción de las nuevas generaciones relativas a que este sector cuenta con bajas expectativas de desarrollo laboral, en circunstancias que es todo lo contrario, dado el desafío de alimentar a una creciente población, tanto en cantidad como en gustos.

El permanente impulso en la incorporación de tecnologías que requieren cada más trabajadores capacitados y especialistas en aquellos oficios claves para el mundo productivo, presiona al sector educativo a adaptarse de una manera más rápida. En este sentido, las limitaciones impuestas desde el Ministerio de Educación que restringen las horas de práctica de los estudiantes, los que sólo en 3º medio comienzan, en la mayoría de los casos a conocer materias relacionadas con la agricultura no ayudan en ese sentido, ya que la mejor forma de aprender de agricultura, es a través de la práctica, la observación y el conocimiento del entorno.

Es hora de mirar el exitoso modelo francés, donde la educación agrícola está bajo el alero de su Ministerio de Agricultura, pero mientras ello ocurre, el sector privado puede hacer mucho. Es por ello que SAGO es socia de la Corporación de Desarrollo del Sur, la cual firmó el año pasado un convenio de trabajo junto a ONG Canales, justamente con el objetivo de vincular a los gremios del sector agropecuario con la educación media técnico profesional, para contribuir a la pertinencia y calidad de la formación de técnicos del sector.

Debemos conjugar las vocaciones orientadas a la tierra de nuestros jóvenes, con las necesidades de los agricultores que necesitan personas capacitadas en las exigencias del mundo actual. En otras palabras, el mundo productivo y educacional deben trabajar por una mejor educación para los jóvenes en la industria agrícola.

Por Ricardo Mohr Rioseco
Director de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.
Publicada en El Austral, El Diario de Osorno
Domingo 08 Noviembre 2020

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