El campo cuna de tradiciones

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Por Pauline Engler T., Directora SAGO A.G.

El pasado martes fuimos testigos de una hermosa caravana de gente de campo, que fueron parte de una potente demostración del amor y respeto por las tradiciones rurales de nuestra zona. Un aspecto interesante es que este tipo de manifestaciones se han ido repitiendo de norte a sur y en distintas localidades de nuestro país, siempre con una importante, y para algunos impensada, participación y apoyo de parte de la ciudadanía.

En el caso de la caravana por las tradiciones rurales realizada en Osorno, participaron cerca de mil personas ligadas al campo, entre las que había trabajadores, arregladores de caballos, criadores de perros galgos, folcloristas, entre muchos otros, quienes a pesar de la lluvia tuvieron las ganas de marchar por las calles de Osorno, en una actividad impecable, sin mayores perturbaciones al normal desplazamiento de los transeúntes y automovilistas.

Esta actividad junto a otras realizadas en el país, no son otra cosa que la demostración que las tradiciones rurales, que son parte de la identidad nacional, tienen un fuerte apoyo de la ciudadanía, lo que por cierto se contrapone con algunos discursos que, basados en la ideología y la falta de conocimiento de algunos citadinos, se trata de imponer como una verdad a medias.

Lamentablemente, pocos dimensionan la importancia de nuestras tradiciones, así como las oportunidades que éstas generan en cuanto al desarrollo de la identidad cultural de nuestra gente, como de las posibilidades de desarrollar oficios como la artesanía, talabartería, el herraje y un sinfín de otras actividades que hoy tienen una interesante demanda. La mal llamada “modernidad” ha dejado en un segundo plano a estas actividades que siguen siendo demandadas en el sector rural.

No hay dudas que el campo chileno es la cuna y reservorio de muchas costumbres bien arraigadas en nuestra sociedad, y que tienen la gracia de tener una gran diversidad, dado lo extenso de nuestro territorio nacional. De ahí la importancia de cuidar la actividad agrícola y valorarla como una atractiva alternativa de desarrollo personal y profesional, lo que por cierto pasa por dotar al sector rural de buena infraestructura, conectividad, educación de calidad y reglas claras en cuanto al uso de sus suelos.

Finalmente, no podemos dejar de agradecer y felicitar a los organizadores de la caravana por las tradiciones rurales, por haber traído a la ciudad una interesante muestra del sector rural de nuestro país.

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