El doctor Marcos Godoy, investigador de la Universidad San Sebastián y gerente de CIBA, detalló las medidas de mitigación, la tecnología de monitoreo y la articulación público-privada para enfrentar eventuales floraciones algales nocivas en las costas del sur.

El Gobierno de Chile declaró emergencia preventiva en 15 regiones del país entre el 1 de noviembre de 2026 y el 30 de junio de 2027 ante la amenaza de floraciones algales nocivas (FAN), fenómeno conocido comúnmente como marea roja. La medida oficial se adoptó tras detectarse toxinas en Bahía Terao, comuna de Chonchi, buscando reforzar la preparación ante el alza de temperaturas derivada del fenómeno de El Niño.

En conversación con Radio Sago, el doctor Marcos Godoy, gerente general del Centro de Investigaciones Biológicas Aplicadas (CIBA) e investigador de la Universidad San Sebastián (USS), confirmó que existe consenso científico sobre la alta probabilidad de ocurrencia de estos episodios en el litoral. El especialista enfatizó que las condiciones térmicas actuales incrementan el riesgo, habiéndose reportado ya eventos en la Región de Magallanes.

Alianza entre la ciencia, el sector público y el privado

Para enfrentar la contingencia, las autoridades, la academia y el sector productivo han activado diversas instancias de coordinación. Entre los encuentros destaca la reunión de la Comisión Nacional Oceanográfica (CONA), realizada por primera vez con sede en la USS en la Patagonia, además de mesas de trabajo municipales en el marco del Plan Salmón 2050.

Godoy subrayó que los nuevos decretos normativos y los planes articulados junto a Senapred y los comités regionales buscan resguardar la salud pública, la bioseguridad y el medioambiente. Dicha colaboración resulta clave dada la naturaleza compleja de las variables oceanográficas, biológicas y climáticas que detonan la proliferación de microalgas.

Tecnología y protocolos de mitigación en la industria

En el ámbito productivo, el investigador destacó que el sector acuícola cuenta con sistemas de alerta temprana basados en el monitoreo in situ diario en los centros de cultivo y el seguimiento satelital de la temperatura y corrientes marinas. El aprendizaje adquirido tras el evento registrado en 2016 ha permitido robustecer las capacidades de reacción operativa.

Entre las principales herramientas de mitigación se incluyen la aplicación de nanoburbujas, la cosecha anticipada y el traslado de masas de peces hacia zonas de menor vulnerabilidad. Asimismo, en escenarios desfavorables, las compañías mantienen protocolos estandarizados para la gestión de mortalidad.

Impacto extendido a la mitilicultura y lagos del sur

El impacto de las floraciones nocivas no afecta únicamente a la salmonicultura, sino también a la mitilicultura por la acumulación de toxinas en moluscos bivalvos, medida que suele conllevar el cierre preventivo de áreas de extracción para proteger la salud humana.

Adicionalmente, el científico advirtió que el aumento de temperatura puede desencadenar floraciones algales en cuerpos de agua dulce y sistemas lacustres. Este fenómeno repercute negativamente en los ecosistemas frágiles y condiciona el uso turístico y recreativo de los lagos en la zona sur.