Hoy Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno festeja centenario

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Discurso del Presidente de SAGO Christian Arntz en el centenario de la asociación gremial

Primero que todo, muchas gracias por estar aquí para conmemorar el  centenario de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno.

Permítanme poner en contexto la importancia de la fecha que hoy nos encontramos festejando: cuando una organización celebra 100 años de existencia y, naturalmente, ya no están presentes aquellos que tomaron la decisión de darle vida, sólo podemos concluir que estamos en presencia de una institución sólida que ha trascendido el impulso de personas individuales.

Una vez hecha esa primera constatación, debo confesarles que como Directorio pasamos meses pensando cómo abordar esta instancia y la decisión fue tomar la rica historia de SAGO, para proyectarla hacia el futuro.

Los desafiantes momentos que vivimos, exigen que  organizaciones como la nuestra de respuestas originales, más aún porque parece que los problemas del país se han enquistado al punto de detener el progreso, amenazando incluso con ponerlo en reversa.

Pero, ¿qué entendemos por algo “original”? La acepción que más conocemos, es la de algo “novedoso o ingenioso”, pero olvidamos que la palabra de la raíz original es origen y que, por lo tanto, para hacer un discurso o una acción original que esté a la altura de lo que ha sido SAGO, debemos ir necesariamente a su origen.

Y el origen es claro: SAGO es, básicamente, un articulador de los productores del sur de país, por medio del fomento del espíritu emprendedor, la orientación técnica, el bienestar de nuestros trabajadores y el impulso de un marco jurídico sólido. No estamos solamente para señalar, no estamos solamente para diagnosticar: nacimos para unir e impulsar juntos y así lo señalaba uno de los eslóganes que quedó inmortalizado en una de las ediciones de Agricultura Austral de la década del 30: “Juntos todo, separados nada”.

La misión de orientar técnicamente el proceso ganadero; estimular los mercados de colocación de productos; y el aliento del espíritu emprendedor, dieron origen en la primera mitad del siglo pasado a una infinidad de iniciativas caracterizadas por la integración vertical. El esfuerzo original de SAGO, por lo tanto, se puede resumir en tomar las riendas de nuestro destino o tomar el toro por las astas, con el objetivo de generar desarrollo y oportunidades para todos los habitantes del sur.

Si hoy, en medio de los desafíos que enfrenta el país, sólo nos quedáramos en la crítica a las autoridades de turno o a aquellos que compran nuestros productos, no sólo estaríamos muy lejos de dar una respuesta original a nuestro tiempo; peor aún: estaríamos traicionando el espíritu de nuestros fundadores. No quiero decir con ello que no podamos señalar aquello que consideramos errado, digo que no sólo podemos quedarnos en ello.

Quiero hacer un pequeño repaso de nuestra historia, la que preparamos luego de revisar los antecedentes de que disponemos y que colocamos como enlace permanente en nuestra página web gremial, lanzada recientemente.

El fomento al espíritu emprendedor y la orientación técnica desde la cual se organizaron los fundadores, son las mismas bases que dieron vida a la primera Exposición Agrícola y Ganadera de Osorno, el 30 de noviembre de 1917, la que es hoy la feria agrícola y ganadera más antigua e importante del país y, por cierto, con un importante arraigo en la población del sur de Chile, logrando conectar estrechamente el campo y la ciudad.

Pero eso fue sólo el punto de partida: en las décadas del 30 y 40, el trabajo de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno se extendió desde Temuco a Puerto Montt, con oficinas y bodegas que aseguraban un mejor acceso a productos para todos los agricultores y, al mismo tiempo, eran las plataformas de comercialización de productos como trigo y ganado.

La construcción del edificio de SAGO, el más alto de Concepción al sur en los años 30, marcó un hito de la fortaleza del gremio como punta de lanza del desarrollo de Osorno, ciudad conocida como la más pujante desde Santiago a Punta Arenas.

La labor de SAGO influyó decisivamente en la consolidación técnico productiva de la actividad agrícola y ganadera del país, por medio del establecimiento de tres centrales genéticas para el mejoramiento de semillas, especialmente trigo, y 120 centros de crianza de ganado certificados por el Registro Genealógico del gremio.

Las denominadas centrales genéticas se emplazaron en Cañal Bajo, Barro Blanco y Centinela. Estos proyectos, ideados e implementados por el gremio, comenzaron a ser luego administrados por el Estado, siempre con una estrecha vinculación con los agricultores, lo que permitió que la investigación y transferencia tecnológica estuviera enfocada al desarrollo integral de la producción, en beneficio del país y de los productores.

En materia ganadera, la transferencia tecnológica que se llevó a cabo desde los 120 centros de crianza certificados por el Registro Genealógico de SAGO, fue clave en la profundización del exitoso modelo ganadero de doble propósito chileno, el cual predominó casi sin contrapeso en los campos del sur, hasta la década del 70.

Finalizando la década del 30, el gremio tomó la decisión de dar vida a un medio para mejorar las comunicaciones con el campo. En un inicio, se estableció en un departamento dentro del edificio gremial, pero al poco tiempo, la emisora tomó un vuelo propio, lo que obligó a trasladar sus estudios a un moderno departamento del tercer piso del Teatro Osorno, donde contaba con una Radio Platea con capacidad para 150 personas, en la cual la emisora podía encauzar su modalidad de programas a los que podía asistir el público auditor. En la actualidad, Radio Sago es sin duda una institución arraigada en el corazón del sur y para nosotros como gremio, un motivo de orgullo y responsabilidad que hemos asumido en el espíritu de los fundadores, lo que nos llevó en 2015 a expandir la cobertura hacia Puerto Montt, a través de la adquisición de una nueva frecuencia.

En los 40, desde los socios de SAGO nace el proyecto de Matadero Municipal, hoy Frigorífico Osorno, que forma parte de la Feria Osorno S.A. Demás está explayarse sobre su importancia.

En los años 60 y 70, el incremento de la conflictividad social llegó al campo de la mano de reformas que eclipsaron el foco en lo productivo, llevando al gremio a la defensa de principios como el derecho de propiedad, que ya estaba consagrado en la Declaración Universal de Derechos Humanos.

En esos años, luego de la promulgación de la Ley de Sindicalización Campesina durante el Gobierno de Eduardo Frei Montalva, surge la Federación de Sindicatos de empleadores Agrícolas de la Provincia de Osorno,  FESEAGRO, la que tuvo que ocupar un rol totalmente distinto al que SAGO había desempeñado desde la segunda década del siglo XX.

FESEAGRO se alzó entonces como el ente negociador frente a los sindicatos de trabajadores, cumpliendo el papel de puente para evitar que la conflictividad y creciente violencia que se estaban viviendo en los diversos ámbitos del país, se asentara también en los campos del sur. Eclipsado por este urgente trabajo, SAGO pasó a un segundo plano y con él, su tarea clave en el desarrollo agrícola y ganadero del sur de Chile.

Tras la lenta recuperación de la actividad agropecuaria durante la década del 70, sobrevino la gran recesión de 1982, donde SAGO jugó un rol relevante en defensa de sus asociados, en el marco de un trabajo que desembocó en la masiva renegociación de las deudas bancarias del sector durante 1985, la que llevó el nombre de “uno a uno”, impidiendo que un número significativo de agricultores perdieran sus campos.

En los años siguientes a la renegociación de las deudas, el dinamismo de la actividad agrícola recuperó niveles de épocas pasadas, impulsando el desarrollo, nuevamente, desde Temuco al sur.

En la década del 90 e inicios del 2000, SAGO participó en la totalidad de las mesas de trabajo que le permitieron a Chile desarrollar la más potente gama de acuerdos comerciales de Latinoamérica. Hoy, el gremio estima que la mayoría de los tratados comerciales establecidos por Chile, a excepción del Mercosur, cuyos efectos negativos advirtió previamente a la autoridad, ha traído aparejadas importantes oportunidades para los agricultores, las que no han podido ser aprovechadas del todo, principalmente, debido a problemas relacionados con nuestra propia institucionalidad.

En 2010, la Federación de Asociaciones Gremiales Agricultores de la Provincia de Osorno, FEDAGRO (Sucesora de FESEAGRO), en consideración al nuevo contexto que enfrentaba la agricultura nacional, acordó recuperar la unidad de los agricultores y trabajar en un solo bloque con SAGO. Esto se logró a través de la incorporación de los directores de FEDAGRO al Directorio de SAGO que hoy tiene nueve integrantes. De esta manera, los agricultores de la zona volvieron a tener una sola voz gremial, recuperando el espíritu que animó la fundación de la Cooperativa Agrícola y Ganadera de Osorno, en el año 1917.

El camino ha estado plagado de dificultades. No son desconocidas para nosotros los efectos de las crisis económicas, como la del 29, del 82, del 98 y 2008, por mencionar algunas. Sabemos muy bien lo que es enfrentarse a la estrechez. En los 90, todas las edificaciones de este recinto estuvieron marcadas para salir a remate. ¿Y cómo salimos de ese trance que parecía terminal? Gracias a brillantes negociaciones con la banca, a la austeridad y fiel apego a los compromisos financieros.

Hoy, queremos recordar a aquellos que permitieron que este gremio nazca y también a aquellos que permitieron que continúe vivo. Vaya nuestro reconocimiento a don Pablo Momberg, Hernán Follert, Miguel Loaiza, Plutarco Dinamarco, Hernán Landmann, Enrique Bühler, Tomás Erber y Adriana Mohr, como asimismo, a todos aquellos que ya nos dejaron, como Julio Buschmann, Eduardo Matthei, Max Nusser, Reinaldo Fuchslocher, Osvaldo Mohr, René Soriano, Alberto Hechenleitner, Edgardo Nusser, Víctor Hugo Willer, Mario Momberg, Ricardo Fuchslocher y Enrique Briones.

A cien años de su fundación, y aún cuando el contexto ha cambiado desde las oportunidades y problemáticas del mercado interno, hacia los desafíos propios de una economía abierta al mundo, los preceptos de asociatividad fundacionales siguen plenamente vigentes y SAGO continúa adelante en su misión fundacional de ser el punto de encuentro y representación de todos los agricultores de esta zona.

Queremos invitarlos a asumir la historia de nuestra organización, a recuperar el espíritu reflejado en la frase “Juntos Todo, Separados Nada”, para que pongamos como foco de nuestra acción otra vez, el fomento del espíritu emprendedor asociativo, con el objetivo de que sigamos siendo responsables de nuestro destino. Si sólo nos quedamos en señalar los problemas y quejarnos, entraremos en la fila amarga de los que piensan que con sólo hablar, criticar y protestar, están haciendo algo por el futuro de todos.

Este centenario nos encuentra en medio de una intensa agenda de trabajo con el Gobierno, la que iniciamos en la última SAGOFISUR, y de cuyos avances les estaremos informando durante este año. Asimismo, hemos tomado la determinación de involucrarnos de manera intensa en la estructuración de la asociatividad de productores lecheros orientada al procesamiento y queremos que sea la primera de las que pretendemos impulsar en los demás rubros, tal como lo hicieron hace cien años nuestros fundadores, cuya imagen que se proyecta en esa pantalla nos recuerda nuestra meta gremial original.

Estimados socios e invitados especiales. Lo dijimos en SAGOFISUR 2016, donde dimos inicio a las festividades de nuestro centenario: conmemoraremos esta fecha, durante todo este 2017, de la mejor manera con que podemos homenajear a nuestros fundadores: con acción gremial de hombres y mujeres conscientes de que el futuro y el de sus hijos está en sus manos. 

 

 

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