El pequeño León no recibió un corazón, pero se ha ganado el de todos los chilenos.

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Columna de Opinión: Por Luis Márquez 

La vida nos enseña que hay senderos estrechos y difíciles para recorrer y LEON SMITH, el pequeño osornino que ha sensibilizado a todo un país, escogió el camino mas difícil para su corto paso por el seno de una familia que lo ama y lo acompaña.

Es una experiencia que pese a ser traumática es un ejemplo motivador para una sociedad que necesita una fuerte inyección de sensibilidad, para que este tipo de casos cuente con las herramientas legales para dar una lucha menos desigual, con ciertas patologías que cuando atacan a un niño que comienza a vivir, es cuando mas duelen.

Hoy LEÓN SMITH, ya es la luz que marcara el camino de futuras acciones, especialmente de aquellos que cuando tienen que entregar el órgano de un familiar, deben desprenderse con amor y dar vida a otro ser humano, sin mezquindad.

Luego de ser donante, LEÓN agranda su figura y como dicen sus padres ya es un angelito. A través de otro niño florecerá la vida y esperemos que también renazca el sentido de responsabilidad social y solidaridad en todos los chilenos que han seguido la historia de este verdadero guerrero que luchó como un valiente LEÓN.

Sus restos según lo ha dispuesto la familia descansarán en el Parque del Recuerdo en Santiago.

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