¿Qué es la viruela del mono?

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El mundo ha puesto sus ojos en las noticias que hablan sobre la viruela del mono, pero ¿qué es?

Lo primero es señalar que se trata de un orthopoxvirus, familia viral con muchas especies aisladas en un gran número de mamíferos. Desde el punto de vista de salud humana, el más conocido era el responsable de la viruela humana, sin embargo, gracias al exitoso programa de vacunación mundial, se erradicó hace ya cuatro décadas. El segundo de esta gran familia con importancia en salud humana es el virus que ocasiona la viruela del mono.

La viruela del mono es considerada una enfermedad zoonótica, de baja frecuencia, emergente y potencialmente mortal, que puede propagarse a los humanos y que suele aparecer en forma de brotes en África occidental y central, donde ahora es endémica.

Para entender como es que esta infección endémica en algunas zonas hoy muestra signos de aumento de incidencia e incluso un brote global sin precedentes, debemos poner en contexto los siguientes hechos: primero, el término de la vacunación contra la viruela humana a partir de 1980 ha determinado una disminución de la inmunoprotección en la población global; segundo, en la actualidad existe una mayor exposición a especies animales que actúan como reservorio de la enfermedad; lo tercero es el aumento de la tasa de transmisión de persona a persona, particularmente en inmunocomprometidos; y cuarto es el aumento en la capacidad diagnostica y el alto estado de expectación que se vive a consecuencia de la pandemia de Covid.

En los seres humanos, los síntomas de la viruela del simio comienzan con fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, dolor de espalda y agotamiento, luego es habitual desarrollar inflamación de ganglios linfáticos y una erupción cutánea que a menudo comienza en la cara y luego se extiende a otras partes del cuerpo, particularmente a las manos y los pies. Al poco tiempo, la erupción cambia y pasa por diferentes etapas antes de formar una costra y caer finalmente.

La enfermedad suele durar de 2 a 4 semanas. Se cree que la transmisión es producida a través de la saliva o excreciones respiratorias, o por contacto con el exudado de la lesión o el material de la costra. La excreción viral a través de las heces también puede representar otra fuente de exposición. La transmisión respiratoria requiere un contacto estrecho prolongado y por tanto no constituye un mecanismo eficiente de transmisión.

Mas allá de toda la información que recibimos y que dado el contexto de pandemia que estamos viviendo genera gran expectación y preocupación en la comunidad en general, debemos saber y tranquilizarnos que hasta acá este no es algo nuevo en el mundo. Además, se trata de un virus grande y bastante estable respecto de las mutaciones, tiene una capacidad de transmisión muy baja, sobre todo en lo que se refiere a la transmisión de persona a persona. Todos estos elementos sugieren que este brote se puede contener y así lo ha señalado recientemente la OMS. Debemos mantenernos atentos, pero no caer en el alarmismo.

Por Jaime Schifferli Campos

director escuela Tecnología Médica Universidad Santo Tomás sede Puerto Montt

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