Samuel Israel, acusado de organizar fiestas en Cachagua: “Fue una junta con mi gente conocida, algo muy normal”

Samuel Israel rompió el silencio tras las denuncias que lo apuntan como el organizador de dos polémicas fiestas clandestinas en Cachagua durante el Año Nuevo.

En entrevista con Revista Sábado de El Mercurio, el piloto de Rally se defendió de las acusaciones asegurando que la primera celebración “no era una fiesta, era una junta de amigos”.

“Nunca se vendieron entradas, nunca se publicó nada, nunca se vendió alcohol, respetamos todas las normas sanitarias, respetamos también el toque de queda. Fue una junta con mi gente conocida, algo muy normal“.

Además aseguró que no habían más de 30 personas reunidas, tal como ocurrió en la segunda celebración del 2 de enero: “Volvimos a hacer lo mismo, respetando absolutamente las normas. Había una persona de la casa que estaba de cumpleaños y quisimos disfrutar el cumpleaños con él. Nuevamente se ve que hay mucho movimiento en el condominio. Ese día llega carabineros, pero nosotros no nos percatamos, lamentablemente”.

En este sentido, también hace un mea culpa respecto a las reuniones que luego habrían originado un brote de COVID-19 en la comuna de Zapallar. “Soy muy consciente, y te puedo decir que no lo volvería a hacer en absoluto y si pudiera retroceder el tiempo atrás, no lo volvería a hacer“, aseveró.

Por otra parte, el piloto desmintió los dichos de Gabriel Biggs, dueño de la casa en que se realizaron ambas celebraciones, quien señaló a través de redes sociales que los asistentes habrían dejado el lugar en condiciones “asquerosas”. “Son absolutamente mentiras y tengo pruebas de eso”, apuntó Israel.

También niega que habría amenazado con demandar a Biggs tras estas declaraciones: “Es completamente falso. No es mi educación hacer algo así. Yo en ese minuto le dije que quería tomar acciones legales”.

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