La investigación sobre la papa, la innovación aplicada a la agricultura y la búsqueda de nuevas formas de transferir el conocimiento científico hacia el sector productivo marcaron la agenda de una misión internacional que llevó a representantes de la Universidad de Los Lagos hasta China. La actividad se desarrolló en el marco de la misión internacional Academic Exchanges and International Cooperation in Qinghai, que reunió a investigadores de Chile, Uruguay y China para conocer capacidades científicas, intercambiar experiencias y explorar nuevas áreas de cooperación frente a los desafíos de una agricultura más sostenible.
Desde la Universidad de Los Lagos participaron la Dra. Viviana Bustos, directora de Innovación y Transferencia Tecnológica, y el Dr. Julio Kalazich, investigador de reconocida trayectoria en mejoramiento genético e investigación de la papa de la carrera de Agronomía. La representación latinoamericana también estuvo integrada por investigadores del INIA de Uruguay, entre ellos el Dr. Matías González y Mariana Arias, ambos vinculados al mejoramiento genético.
La agenda permitió conocer de primera fuente el trabajo desarrollado por universidades y centros especializados y, al mismo tiempo, identificar áreas en las que podrían establecerse proyectos conjuntos, intercambio de investigadores y estudiantes, desarrollo de tecnologías y nuevas iniciativas de transferencia hacia los sectores productivos.
La papa como punto de encuentro entre Chile y China
Uno de los principales ejes de la misión fue el cultivo de la papa, un producto estratégico para ambos países y un área en la que la Universidad de Los Lagos cuenta con capacidades de investigación y formación.
En Qinghai, la delegación visitó el Laboratorio Provincial de Referencia para el Mejoramiento Genético de la Papa, donde conoció experiencias relacionadas con la conservación y evaluación de recursos genéticos, desarrollo de nuevas variedades y utilización de materiales con características de resistencia frente a enfermedades como el tizón tardío. El recorrido permitió observar diferentes estrategias utilizadas por los investigadores chinos para ampliar la diversidad genética disponible para el mejoramiento y generar materiales capaces de responder a distintos desafíos productivos.
La agenda continuó en el Centro de Producción de Semillas de Papa de la Universidad de Qinghai. Allí, la delegación conoció tecnologías vinculadas con la propagación vegetal, el cultivo de tejidos y la producción de semillas de alta calidad. Estos ámbitos tienen una relación directa con las áreas de cooperación que la Universidad de Los Lagos busca desarrollar con sus contrapartes chinas, particularmente en la colección y evaluación de recursos genéticos, desarrollo de materiales resistentes a enfermedades y aplicación de técnicas de cultivo de tejidos.
La posibilidad de compartir metodologías y experiencias resulta especialmente relevante para la producción de papa en Chile, donde la calidad sanitaria de las semillas, la disponibilidad de nuevas variedades y la adaptación a diferentes condiciones productivas son factores fundamentales para mejorar la competitividad y sostenibilidad del cultivo.
Un banco genético con más de 800 accesiones
La misión adquirió una nueva dimensión en Chongqing, donde la delegación visitó la Universidad Southwest y conoció el trabajo de su equipo especializado en creación y utilización de germoplasma de papa. Las actividades se desarrollan en el Centro Integrado de Ciencias para la Creación de Germoplasma de China Occidental, infraestructura que reúne capacidades para la conservación de recursos genéticos, el mejoramiento acelerado y la evaluación de materiales.
Uno de los datos que llamó la atención de la delegación fue la magnitud de la colección disponible. El centro conserva más de 800 accesiones de germoplasma de papa, incluyendo especies silvestres del género Solanum, variedades cultivadas, materiales élite y líneas utilizadas en programas de mejoramiento.
El interés no está solamente en conocer la tecnología, sino también en evaluar las condiciones necesarias para su eventual adaptación y aplicación a las necesidades de la agricultura chilena.
De la investigación al mercado
La misión también permitió conocer un modelo diferente de relación entre universidad, investigación y empresa. En la Universidad de Guizhou, la delegación visitó el Laboratorio Estatal Clave de Pesticidas Ecológicos, espacio dedicado al desarrollo de soluciones orientadas a una agricultura más sostenible. Entre las líneas de trabajo se encuentran los biocontroladores, biofertilizantes, manejo integrado de plagas y otras tecnologías destinadas a reducir impactos ambientales y mejorar los sistemas productivos. Sin embargo, uno de los aspectos que despertó mayor interés fue la experiencia de una empresa de base tecnológica vinculada con la universidad.
Durante la visita se presentó un modelo en el que los resultados generados en los laboratorios pueden avanzar hacia etapas de desarrollo, validación en condiciones productivas, protección de propiedad intelectual y posterior llegada al mercado. De acuerdo con la información presentada por el equipo chino, este ecosistema ha permitido desarrollar y validar más de 35 productos ecológicos, con aplicaciones en distintos mercados de Asia-Pacífico y experiencias de cooperación internacional.
Para la Dra. Viviana Bustos, directora de Innovación y Transferencia Tecnológica de la Universidad de Los Lagos, esta experiencia constituye un referente para fortalecer las capacidades institucionales de innovación. “Para la Universidad de Los Lagos, este modelo constituye un referente para fortalecer sus propias capacidades de innovación y transferencia tecnológica, especialmente en el tránsito desde resultados de investigación y prototipos hacia tecnologías validadas en condiciones reales, protegidas mediante propiedad intelectual y con posibilidades de incorporación al mercado”, explicó. El aprendizaje, por tanto, no se limita a las tecnologías observadas. También considera la forma en que las universidades pueden generar mecanismos para que el conocimiento producido en la investigación tenga una trayectoria hacia el sector productivo.
Nuevas áreas para una cooperación más amplia
Aunque la papa fue uno de los principales focos de la misión, las conversaciones permitieron ampliar el horizonte de cooperación hacia otras áreas relacionadas con la sostenibilidad y los desafíos productivos. Entre las posibilidades identificadas se encuentran la biotecnología vegetal, mejoramiento genético, conservación y utilización de germoplasma, producción y calidad sanitaria de semillas y diagnóstico de enfermedades virales.
A estas líneas se suman tecnologías ecológicas para la agricultura, nutrición animal mediante el uso de macroalgas y cuantificación de emisiones de gases de efecto invernadero. También se identificaron oportunidades en movilidad académica, transferencia tecnológica y vinculación con empresas de base tecnológica.
La cooperación con la Universidad de Guizhou y la Universidad Southwest podría avanzar además hacia procesos conjuntos de validación tecnológica, intercambio de conocimiento especializado, desarrollo de propiedad intelectual y escalamiento de soluciones. Este último aspecto adquiere especial relevancia para una institución como la Universidad de Los Lagos, que busca fortalecer la conexión entre investigación, innovación y necesidades concretas de los territorios.
La misión permitió conocer experiencias que podrían ser adaptadas a las necesidades de Chile y, particularmente, a los desafíos productivos de los territorios donde la Universidad de Los Lagos desarrolla su trabajo. El siguiente paso será profundizar los vínculos establecidos y evaluar proyectos específicos que permitan pasar desde el intercambio de experiencias a iniciativas de investigación, innovación y transferencia tecnológica.
De esta manera, la experiencia internacional desarrollada en China abre una nueva vía de colaboración para la Universidad de Los Lagos, conectando las capacidades científicas de instituciones de ambos países con desafíos compartidos en materia de producción de alimentos, sostenibilidad, cambio climático y desarrollo tecnológico. La apuesta es que estos nuevos vínculos permitan que el conocimiento generado en las universidades se traduzca en soluciones concretas para los productores y los territorios, fortaleciendo una agricultura más innovadora, sostenible y resiliente.










