La Cámara de Diputadas y Diputados inició el período 2026-2030 con una redistribución que dejó al oficialismo —junto a la DC y el PPD— con mayoría en las 27 comisiones permanentes. El Partido Republicano, que posee la bancada más numerosa, logró presencia dominante en todas las instancias, con al menos tres representantes en las comisiones consideradas estratégicas. La UDI también obtuvo una participación relevante, con uno o dos cupos por comisión.

Las proyecciones indican que las presidencias de Hacienda, Gobierno Interior y Constitución quedarán en manos del oficialismo. En estas comisiones, la integración incluye tres diputados republicanos, dos UDI, un RN (dos en el caso de Hacienda), además de representantes del Frente Amplio, PDG y PPD. La configuración dejó fuera a partidos clave de la oposición: el PS no estará en Hacienda, el PC quedó excluido de Gobierno Interior y la DC no tendrá presencia en Constitución.

Desde la oposición surgieron críticas inmediatas. El Partido Socialista acusó un intento de marginación al quedar fuera de Hacienda, señalando que se busca limitar su rol en debates tributarios. El Partido Comunista, en tanto, expresó preocupación por la composición de la comisión de Derechos Humanos, donde Republicanos obtuvo dos cupos. Ambas colectividades advirtieron que esta distribución podría afectar el equilibrio en discusiones sensibles.

El oficialismo defendió el acuerdo como una fórmula necesaria para iniciar el trabajo legislativo sin retrasos. Tanto la DC como el PPD justificaron su apoyo en la necesidad de garantizar funcionamiento y mantener incidencia política. Con este nuevo mapa, el Congreso arranca su ciclo con mayorías claras, pero también con un clima de tensión que anticipa negociaciones complejas en las próximas semanas.