El Tribunal de lo Criminal del Ródano, en Lyon, condenó este jueves a Nicolás Zepeda a cadena perpetua por el asesinato premeditado de la estudiante japonesa Narumi Kurosaki. La justicia francesa determinó que el chileno deberá cumplir un periodo mínimo de 22 años de prisión efectiva antes de optar a cualquier beneficio carcelario.

Plazos y beneficios legales

Aunque la sentencia es de por vida, el Código Penal francés establece un «período de seguridad» (période de sûreté) antes de solicitar libertad condicional. En el caso de Zepeda, el tribunal fijó un mínimo de 22 años tras las rejas, por lo que recién en 2044 podría postular a beneficios.

La obtención de estos permisos no es automática, ya que depende de una comisión que examina exhaustivamente el arrepentimiento y la conducta del reo. Adicionalmente, el condenado fue sentenciado a pagar indemnizaciones que suman cerca de 180 mil euros a la familia y ex pareja de la víctima.

El recurso ante la Casación

La defensa de Zepeda, liderada por el abogado Robin Binsard, anunció que presentará un recurso ante el Tribunal de Casación para impugnar el veredicto. Los abogados tienen un plazo de diez días para recurrir, buscando revisar si el procedimiento legal fue respetado durante el juicio.

Paralelamente, existe la posibilidad teórica de solicitar un traslado a Chile bajo el «Convenio de Estrasburgo», aunque esto requiere un doble acuerdo diplomático y judicial. Por ahora, el veredicto marca un hito en el caso, a la espera de la resolución final del máximo tribunal francés.

Infraestructura y condiciones en Orleans-Saran

Zepeda cumpliría su condena en el centro penitenciario de Orleans-Saran, un recinto inaugurado en 2014 con capacidad para 768 internos. El establecimiento cuenta con una superficie de 36.500 metros cuadrados y ofrece condiciones que superan el estándar promedio de las cárceles chilenas.

Las celdas individuales poseen más de diez metros cuadrados, luz natural y acceso a una cama propia, además de una alimentación de nivel superior según expertos penales. El penal dispone de talleres de trabajo voluntario, salas de informática, gimnasio, biblioteca y campos deportivos para fomentar la reinserción social.