Investigadores de la Universidad Austral de Chile (UACh) identificaron rastros fosilizados de aves y mamíferos en el sector de Pilauco. El hallazgo destaca por su excepcional estado de conservación y una antigüedad que supera ampliamente los registros conocidos en el continente.
Un equipo de profesionales liderado por la doctora Karen Moreno, académica de la UACh, confirmó el hallazgo de nuevas huellas fósiles en la zona de Pilauco, en la ciudad de Osorno.
Estos rastros, que pertenecen a aves y mamíferos pequeños, tendrían una antigüedad estimada que supera los 100 mil años.
El descubrimiento posiciona a la Región de los Lagos como un punto de interés científico mundial, al no existir registros similares de esa edad en Sudamérica.
Un hito para la ciencia sudamericana
La doctora Moreno explicó que este hallazgo representa un desafío para la comunidad científica, dado que hasta ahora no se contaba con información de este rango temporal en la región.
“Es la primera vez que nos metemos a este rango temporal. No tenemos nada de 100 mil años en toda la región, incluso a nivel sudamericano”, señaló la experta.
La comparación con otros sitios en Argentina o Brasil es difícil debido a la escasez de restos óseos o huellas de esta misma antigüedad en el continente.
Detalle anatómico excepcional
Una de las piezas más relevantes es la huella de un ave, la cual se encuentra en un estado de preservación «realmente muy bien preservada».
La marca es tan clara que permite observar detalles como la garra, los cojinetes de los dedos y una membrana interdigital corta entre los dedos dos y tres.
Este nivel de nitidez no es frecuente en el registro fósil, donde la mayoría de las huellas suelen ser mucho menos claras que las encontradas en Osorno.
Datación y formación geológica
La antigüedad de 100 mil años se determinó mediante el análisis de las capas del suelo en la denominada formación San Pablo.
Estas capas están compuestas por potentes depósitos de ceniza volcánica que fueron acumulados por una antigua laguna durante ciclos de invierno y verano.
A diferencia del sitio Pilauco tradicional, asociado a la presencia humana de hace 10 mil años, este nuevo sector se encuentra a mayor profundidad y las rocas ya están litificadas.
Protección del patrimonio local
El hallazgo fue realizado de manera casual por Carlos Morel y Montserrat Jaure, quienes detectaron la huella en una roca de aproximadamente un metro por 35 centímetros.
Actualmente, los restos se encuentran en terrenos de propiedad pública, lo que facilita las gestiones para su resguardo y futuras investigaciones.
Por razones de seguridad y para evitar la contaminación del sitio, la ubicación exacta de los perfiles no ha sido revelada al público general.
El equipo de la Universidad Austral espera postular a nuevos financiamientos para continuar con las excavaciones y profundizar en el pasado de la zona.









