Marlene Manquemilla, madre del sargento Javier Figueroa, descartó la tesis del suicidio en el caso ocurrido el pasado 11 de marzo y señaló sospechas sobre terceros involucrados.

La investigación por la muerte del sargento de Carabineros Javier Figueroa Manquemilla, ocurrida en la línea férrea de Puerto Varas, dio un giro tras las declaraciones de su madre.

Marlene Manquemilla rompió el silencio para rechazar la posibilidad de un suicidio, asegurando que su hijo fue víctima de una «emboscada» debido a su rectitud profesional.

La mujer afirmó que el sargento le había manifestado estar «chato» de diversas injusticias antes de su fallecimiento.

«A mi hijo lo mataron»

«A mi hijo lo mataron. Esto fue una emboscada que le hicieron y hay gente involucrada», declaró Manquemilla en entrevista exclusiva con Radio Sago, enfatizando la personalidad alegre de Figueroa.

Según su testimonio, el sargento no presentaba signos de depresión y mantenía una vida activa entre su labor policial y su emprendimiento personal de jardinería.

La madre evitó entregar nombres propios a la espera de avances judiciales.

El enigma del llamado al 133

Nuevos antecedentes revelaron que el procedimiento se originó por llamados al 133 desde un teléfono asociado al propio sargento, pero que operaba sin tarjeta SIM (chip).

Este peritaje técnico determinó que el dispositivo fue hallado posteriormente dentro de la mochila que el uniformado utilizaba regularmente para sus operativos de servicio.

La fiscalía investiga por qué se simuló o realizó un llamado de alerta desde ese equipo para denunciar a personas ingiriendo alcohol, procedimiento al que Figueroa concurrió.

Puntos ciegos y peritajes al arma

La investigación enfrenta dificultades debido a un «punto ciego» de 130 grados en las cámaras de seguridad, donde solo se escucharon entre dos y tres disparos.

La evidencia forense confirmó que el proyectil que causó la muerte salió del arma de servicio del carabinero, presentando un trayecto con entrada y salida.

Sin embargo, el desfase horario entre el reporte inicial (cerca de la medianoche) y los disparos (6:00 AM) es una de las piezas clave que la Fiscalía busca esclarecer.

Falta de apoyo institucional

Manquemilla denunció una falta total de acompañamiento por parte de la unidad donde servía su hijo, indicando que no ha recibido llamadas ni consultas sobre su estado.

«Apoyo de Carabineros de Puerto Varas no he tenido. De Osorno y Purranque sí, pero de Puerto Varas nada», fustigó la madre durante su intervención. Asimismo, dijo que desde Fiscalía no ha sido contactada nuevamente, tras no poder asistir a una cita programada por razones personales.

El Ministerio Público mantiene pendientes dos informes periciales fundamentales que determinarán si existió participación de terceras personas mediante el análisis de restos de ADN.

Se espera que las próximas diligencias de la Fiscalía Regional de Los Lagos permitan ratificar o descartar la teoría de la familia sobre la intervención de terceros en el deceso.

Comunicado oficial

En tanto desde el Departamento de Comunicaciones de Carabineros se emitió un comunicado sobre los últimos detalles revelados del caso, indicando que la investigación sigue en reserva y que la institución sigue colaborando para que haya transparencia para esclarecer esta «tragedia».