El alcalde de Río Negro, Sebastián Cruzat, advirtió sobre el colapso del vertedero Curaco y el fuerte impacto financiero para las comunas pequeñas, donde el alza de combustibles y la falta de infraestructura definitiva complican la gestión de residuos.

La gestión de residuos sólidos en la provincia de Osorno atraviesa un momento crítico debido a que el vertedero de Curaco ya cumplió su vida útil. Actualmente, el recinto opera en un periodo extraordinario mientras los municipios enfrentan costos operativos que amenazan sus presupuestos locales.

El alcalde de Río Negro, Sebastián Cruzat, reveló que su comuna debe desembolsar cerca de 400 millones de pesos anuales para asegurar la recolección y el traslado de desechos. Este monto representa un incremento respecto a presupuestos anteriores debido a factores externos.

Costos operativos al alza

El aumento en el precio de los combustibles ha obligado a suplementar los contratos con las empresas recolectoras en 30 millones de pesos adicionales. Según explicó el edil, este cálculo se basa en el trayecto de los camiones que realizan dos vueltas diarias hacia el vertedero.

A este gasto se suma el convenio con la Municipalidad de Osorno, que cobra aproximadamente 12.000 pesos por cada tonelada de basura recibida. Para Río Negro, esto significa un pago anual cercano a los 88 millones de pesos solo por concepto de disposición final.

Otras comunas de la provincia, como Puyehue, Purranque, Puerto Octay, San Juan de la Costa y San Pablo, enfrentan realidades financieras similares al depender del mismo recinto. El servicio es calificado por las autoridades locales como precario, pese a las altas sumas de dinero involucradas.

Residuos orgánicos: el 50% de la carga

Un estudio sobre la composición de la basura en la zona reveló que cerca del 50% de los residuos que llegan a Curaco son materia orgánica. Antiguamente, en zonas rurales, estos elementos como cáscaras de vegetales y frutas se destinaban a compostaje o huertas.

Cruzat señaló que la presencia masiva de estos residuos es lo que genera los mayores problemas de olores para los vecinos del sector. La autoridad enfatizó que reducir la producción de basura mediante la separación de origen permitiría un ahorro significativo para las arcas municipales.

Para mejorar la precisión en los cobros, los municipios han solicitado la compra de una báscula que determine con exactitud el pesaje por camión. Actualmente, el sistema de medición es impreciso y no distingue el tipo de carga que ingresa al vertedero.

Hacia un Centro de Tratamiento Integral

La solución definitiva que baraja la Asociación de Municipios es la creación de un Centro de Tratamiento Integral de residuos. Se busca replicar modelos como el de La Laja en Puerto Varas, que cuenta con procesos de separación y tratamiento técnico de lixiviados.

Sin embargo, la concreción de este proyecto se ha visto frenada por la falta de recursos inmediatos del Gobierno Regional y la Subdere. Se estima que proyectos previos fallidos en la zona significaron una pérdida de aproximadamente 6.000 millones de pesos.

El alcalde Cruzat subrayó que, dada la complejidad técnica y financiera, es inviable que cada municipio intente resolver el problema de forma independiente. La prioridad de la asociación ahora es gestionar financiamiento con las nuevas autoridades para evitar una crisis sanitaria mayor.

El futuro de la gestión de residuos en la provincia dependerá de la capacidad de las siete comunas para unificar criterios y obtener el respaldo estatal necesario para una obra de largo aliento.