El Consorcio de la Papa detalló los factores climáticos y económicos que redujeron la oferta de este alimento esencial para las familias del sur del país, estimando que la estrechez de stock persistirá al menos hasta octubre.

El precio de la papa, un producto esencial en la cultura alimentaria del sur de Chile, registra una importante alza debido a una disminución del stock disponible en el mercado.

Luis Miquel Avilés, gerente del Consorcio de la Papa, explicó en Radio Sago que este fenómeno responde tanto a factores estacionales como a decisiones de siembra previas.

El representante gremial descartó de plano que la situación responda a una especulación de precios por parte de distribuidores locales. Según detalló, ningún comerciante arriesga pérdidas guardando un producto que es altamente perecible.

La escasez actual se explica porque en temporadas anteriores los precios de venta se desplomaron bajo los costos de producción, llegando a costar apenas 3.000 pesos la malla. Este escenario adverso obligó a los agricultores profesionales a plantar una menor superficie de cultivo para evitar la quiebra financiera.

«Tenemos poca papa disponible; la papa guardada se está acabando y todavía no sale la producción de las zonas del norte», puntualizó el directivo.

Proyección para la llegada de nuevo stock

Respecto al abastecimiento desde el norte del país, el ejecutivo aclaró que la producción actual de La Serena no posee aún el volumen suficiente para suplir el déficit de la macrozona sur. De este modo, la estrechez del stock de guarda se mantendrá durante el resto de agosto y todo septiembre.

La normalización del negocio y la estabilización de los precios se prevén recién para principios de octubre, siempre que las condiciones climáticas no generen imprevistos. En esa fecha se espera el ingreso de las primeras cosechas provenientes de la zona central.

«Para determinar cuál va a ser el stock total de papas, tenemos que esperar todavía unos días», enfatizó el dirigente agrícola.

El frágil equilibrio de la producción nacional

El consumo anual de papa fresca en Chile posee un equilibrio sumamente estrecho, posicionándose entre las 720.000 y las 750.000 toneladas. Cualquier variación de apenas un 5% en la oferta provoca de inmediato escaladas o caídas drásticas en el valor de venta final.

Debido a esta alta sensibilidad, los años climáticos adversos resultan paradójicos: traen buenos precios para el agricultor, pero una crítica escasez para el consumidor. En contraste, los años climáticos óptimos generan sobreproducción y caídas de valor que dañan el rédito de los productores.

Propuesta industrial para estabilizar el mercado

Para evitar estas drásticas fluctuaciones, el Consorcio de la Papa insiste en la necesidad de implementar infraestructura para el procesamiento industrial de los excedentes. Esto permitiría transformar los sobrantes de cosecha en productos congelados o procesados de larga duración.

La exportación de papa fresca no representa una vía factible debido a las estrictas barreras sanitarias internacionales y a los costos logísticos de transportar un producto compuesto por un 80% de agua. Por ello, el almacenamiento industrial surge como la única alternativa viable para regular la oferta y proteger el bolsillo familiar.