El Consorcio Agrícola del Sur (CAS) manifestó su respaldo a la necesidad de que los agricultores y usuarios del agua contribuyan al financiamiento de infraestructura que asegure la disponibilidad del recurso. Según la organización, este aporte debe realizarse en la medida de las posibilidades de cada usuario y con el objetivo de aumentar el almacenamiento de agua

Desde el gremio aclararon que esta propuesta no implica un cobro por el uso del elemento natural, sino una participación activa en el costo de las obras que permiten su aprovechamiento. Esta postura coincide con conversaciones sostenidas previamente entre el sector agrícola y el Ministerio de Agricultura.

Gestión actual y costos del sector

Actualmente, los agricultores ya asumen gastos significativos relacionados con la administración, operación y gestión del recurso hídrico a través de sus propias organizaciones. A esto se suman cuantiosas inversiones privadas destinadas a la modernización de canales, compuertas y tecnologías de riego eficiente.

Estas mejoras se realizan tanto a nivel predial como extrapredial, buscando optimizar cada gota de agua disponible para la producción. El sector privado ha liderado la implementación de sistemas de distribución y conducción para mejorar la seguridad de riego en diversas zonas del país.

Alianzas público-privadas en el sur

Para la zona sur de Chile, el CAS propone un compromiso decidido del Estado que sea complementado con mecanismos de inversión privada para agilizar proyectos pendientes. En este contexto, las concesiones surgen como una alternativa viable para acelerar la construcción de grandes obras, como los embalses.

El gremio advirtió que la inversión pública por sí sola no ha logrado responder con la rapidez necesaria al desafío de la escasez hídrica. El retraso en la construcción de infraestructura evidencia la urgencia de avanzar con nuevas fórmulas de financiamiento ante los efectos del cambio climático.

Enfoque multipropósito y seguridad alimentaria

Las nuevas obras deben ser diseñadas con un enfoque multipropósito que beneficie a diversos sectores de la sociedad. Además del riego, estas estructuras deben servir para el consumo humano, el combate de incendios, el control de inundaciones y el turismo.

José Miguel Stegmeier enfatizó que el acceso al riego aumenta la productividad y la rentabilidad, diversificando la producción nacional. Esto no solo garantiza la seguridad alimentaria, sino que también impulsa las economías regionales y genera mayor actividad económica.

Apoyo a la agricultura familiar

El CAS considera indispensable mantener el apoyo subsidiario del Estado para la pequeña y mediana agricultura, incluyendo la agricultura familiar campesina. Estos sectores no cuentan con la capacidad financiera necesaria para costear este tipo de inversiones estratégicas por su cuenta.

En definitiva, la infraestructura hídrica se presenta como una herramienta clave para fortalecer la producción agrícola y garantizar el abastecimiento para las personas. El gremio concluye que entender el agua como una inversión estratégica es fundamental para un desarrollo nacional próspero y sostenible.

Esta propuesta busca establecer una hoja de ruta clara para la seguridad hídrica de las próximas décadas en el sur del país.