Este 6 de agosto, Chile conmemora el Día Nacional de la Miel, una fecha que encuentra al sector apícola de la zona sur en un proceso de profunda profesionalización. Representantes gremiales señalan que la actividad no solo es clave por su producción, sino por su rol ecosistémico: se calcula que el 70% de los alimentos depende de la polinización.

Autenticidad y resguardo legal

Harriet Eeles, gerente de Mieles del Sur, advirtió sobre la problemática global de la miel adulterada, fabricada con jarabes de fructosa o arroz. La experta enfatizó que cualquier agregado invalida la definición de miel, la cual debe ser exclusivamente el producto de secreciones de plantas procesadas por abejas.

«La mejor garantía para el consumidor es comprar directamente a los apicultores locales», señaló Eeles, destacando la diferenciación de las mieles de la selva valdiviana, como el Ulmo, la Tiaca y el Tineo. Estas variedades poseen características botánicas únicas que no se replican en otras partes del mundo.

Respecto al marco regulatorio, Eeles valoró la vigencia de la Ley de Protección a la Apicultura, que obliga a agricultores a dar un aviso de 24 horas antes de aplicar plaguicidas. Sin embargo, recalcó que para acceder a este beneficio, los apicultores deben inscribir obligatoriamente sus apiarios en el SAG.

Cooperativismo y mercados internacionales

Por su parte, Huguette Bandet, representante de la Cooperativa de Apicultores Orgánicos de Chile, resaltó el crecimiento del sector bajo modelos asociativos. Recientemente, la organización participó en la Expo Biofach en Brasil, logrando prospecciones para instalar mieles de origen en tiendas de nicho de ese país.

Bandett destacó que el mercado brasileño valoró la diferenciación floral de la Cordillera de los Andes, lo que abre oportunidades concretas para la exportación de partidas limitadas. Este avance se suma a los desafíos internos de mantener protocolos estrictos de certificación orgánica de primera parte.

Impacto en la economía local

En el ámbito regional, la cooperativa administra la tienda Mundo Rural de Puerto Varas, un espacio que cumplirá un año de funcionamiento este mes. Actualmente, el recinto ofrece más de 520 productos provenientes de 50 proveedores de la agricultura familiar campesina.

La oferta local permite una mixtura que incluye desde mieles de origen hasta subproductos como polen y propóleo, fortaleciendo las cadenas cortas de comercialización. Según las dirigentes, este dinamismo es vital para enfrentar los desafíos impuestos por el cambio climático en la actividad.

El sector apícola nacional continúa trabajando para consolidar el sistema de certificación de origen, una herramienta que permitirá comprobar científicamente la pureza de la miel chilena frente a las falsificaciones internacionales.