Los chilenos olvidados por la nueva Constitución

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Por Luis Toledo Mora
ExSeremi de Gobierno
Periodista, Máster en Protección Civil y Gestión de Emergencias.

El sur austral de Chile tiene características únicas. Una geografía desmembrada con islas, fiordos y canales, una majestuosa cordillera que se sumerge en el mar interior ofreciendo parajes de inigualable belleza, pero que también dificulta la vida y conectividad de sus habitantes.

Por décadas muchos residentes de los puntos más apartados de nuestra geografía han recibido el vital apoyo de las Fuerzas Armadas para su sobrevivencia.

En Paso el León, localidad fronteriza de la Comuna de Cochamó, los vecinos en múltiples ocasiones trasladan víveres y enseres a bordo de los helicópteros de la Fuerza Aérea de Chile, tarea prácticamente imposible de llevar a cabo por otro medio debido a la inexistencia de caminos. Cuando no viajan en aeronaves militares, estos compatriotas deben realizar el recorrido durante al menos tres días a caballo. Obviamente el peso imposibilita que el lomo de las bestias pueda trasladar, por ejemplo, materiales de construcción.

En las ínsulas apartadas de la Región de Los Lagos, como las islas Chauques, Chaulinec, Quinchao en Chiloé, las islas Desertores en la costa de Chaitén, o incluso en las Guaitecas en el extremo norte de la Región de Aysén, el trabajo de la Armada de Chile para brindar atención de salud es titánico.

El buque Patrullero Médico Dental Cirujano Videla recorre los canales en sus constantes rondas, trasladando profesionales y equipos con los cuales se desarrollan procedimientos clínicos que sólo serían posible en grandes centros urbanos, pero que se acercan a los residentes de zonas aisladas a bordo de la unidad naval.

En ocasiones el apoyo de las Fuerzas Armadas es un asunto de vida o muerte para los habitantes de las zonas extremas. Las evacuaciones aeromédicas realizadas por la Fuerza Aérea de Chile han permitido trasladar a centros hospitalarios a accidentados en riesgo vital y enfermos graves, quienes habrían perecido de no contar con ese servicio.

El Ejército de Chile también aporta a la conexión territorial del país, con obras viales ejecutadas por el Cuerpo Militar del Trabajo en lugares recónditos. Actualmente trabajan en la construcción de un camino para unir Chaitén y Futaleufú a través del sector de Los Turbios, mejorando la calidad de vida de cientos de familias que con esfuerzo hacen Patria en esos territorios y que no cuentan con una vía de comunicación terrestre.

A pesar de estos y muchos otros ejemplos que comprueban el aporte de las Fuerzas Armadas en los sectores más apartados de Chile -tanto en el norte como en el sur- sus tareas de cooperación en tiempos de paz no han sido consideradas en el borrador de la nueva Constitución que se someterá a plebiscito en septiembre. La Convención Constitucional está limitando en extremo el aporte del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea al país en estas materias, desconociendo el rol crucial que juegan en tiempos de paz, dejándolas solo para tareas de seguridad externa.

Lo anterior es un esfuerzo ideológico de minimizar el rol de estas instituciones en el desarrollo nacional, sin importar las consecuencias que esto trae para quienes dependen en gran medida del apoyo de las Fuerzas Armadas para su subsistencia. Son los chilenos ignorados y olvidados por el proyecto de la nueva Constitución.

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