Con 88 muertes confirmadas y más de 300 casos sospechosos, la variante Bundibugyo genera alarma mundial. La OMS descarta cerrar fronteras pero exige una respuesta coordinada ante la falta de tratamientos específicos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró oficialmente este domingo una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional debido al brote de Ébola que afecta a la República Democrática del Congo y Uganda. La medida responde a una preocupante expansión geográfica del virus, que ya registra 336 casos sospechosos y 88 fallecimientos.

El organismo internacional hizo un llamado urgente a una respuesta mundial coordinada para contener el avance de la enfermedad. Pese a la gravedad de la situación, la OMS desaconsejó el cierre de fronteras en esta etapa de la crisis sanitaria.

Expansión hacia las capitales

El epicentro del brote se localiza en la provincia de Ituri, en el este del Congo. No obstante, la detección de casos confirmados en las capitales Kinshasa y Kampala sugiere una dispersión mucho mayor a la inicialmente reportada.

En la ciudad de Goma, el gobierno rebelde confirmó el primer caso en una zona ya golpeada por conflictos armados con el grupo M23. La ubicación de casos a más de 1.000 kilómetros de distancia del foco inicial agrava críticamente el escenario.

La amenaza de la variante Bundibugyo

Esta emergencia es causada por el virus Bundibugyo, una variante extremadamente poco común detectada solo por tercera vez en la historia. El riesgo principal radica en que no existen vacunas ni tratamientos aprobados para esta cepa específica.

El contagio se produce a través del contacto con fluidos corporales como sangre, vómito y semen. Las autoridades advierten que la mortalidad es alta, aunque variable según la rapidez de la respuesta sanitaria en las zonas afectadas.

Detección tardía y conflictos armados

Informes oficiales indican que el brote comenzó de manera silenciosa en abril pasado. Los sistemas de salud no detectaron la anomalía hasta que ya se contabilizaban las primeras 50 muertes.

Esta demora impidió identificar al “caso índice”, lo que dificulta el rastreo de contactos en comunidades con alta movilidad. La actividad minera transfronteriza y el desplazamiento de personas también facilitan las rutas de propagación.

Respuesta médica y suministros

La respuesta médica enfrenta severos obstáculos debido a la inseguridad y los enfrentamientos entre el ejército y paramilitares. Hasta el momento, se han desplegado 35 expertos y enviado 7 toneladas de suministros a la zona de Bunia.

Expertos recordaron que en emergencias previas la ayuda no logró movilizarse con la rapidez necesaria. Por ahora, organismos como los CDC de Estados Unidos mantienen el riesgo bajo para su población, aunque emitieron alertas de viaje.

El mundo observa con atención la evolución de esta variante sin tratamiento, cuyo control dependerá de la estabilidad en las zonas de conflicto y la rapidez de la asistencia internacional.