El Dr. Esteban Basoalto, académico de la Universidad Austral de Chile, detalló los desafíos que enfrentan las colmenas ante las lluvias tardías y la importancia de un manejo preventivo para evitar pérdidas en la productividad.

El académico de la Facultad de Ciencias Agrarias y Alimentarias de la Universidad Austral de Chile (UACh), Dr. Esteban Basoalto, advirtió que la prolongación de las condiciones invernales generará un impacto negativo en la apicultura regional. Según el experto, las lluvias intensas y los vientos dificultan que las abejas salgan de las colmenas en búsqueda de néctar y polen.

Esta situación es crítica considerando que una colmena promedio alberga entre 40,000 y 60,000 abejas. El comportamiento de estos insectos es fundamental no solo para los productores de miel, sino para la supervivencia de diversos cultivos a nivel global a través de la polinización.

Riesgos de la desincronización natural

Uno de los principales peligros de un invierno extendido es la pérdida de sincronía entre los procesos naturales. Las plantas pueden comenzar a florecer, pero las abejas no encuentran las condiciones climáticas adecuadas para salir a recolectar polen y miel.

Este fenómeno se ha visto agravado por el cambio climático, que genera precipitaciones más tardías. Estas lluvias suelen coincidir con la floración de especies clave en la zona sur, como manzanos y berries (arándanos o frambuesas), afectando la calidad de la fruta.

Además, el exceso de humedad en la flor durante estos periodos aumenta el riesgo de enfermedades fungosas. Esto puede derivar en una disminución drástica de la productividad de miel para la temporada siguiente.

Recomendaciones para el manejo de colmenas

Ante las ráfagas de viento y la lluvia persistente, Basoalto recomienda a los apicultores realizar visitas frecuentes a los apiarios. Es vital verificar que los techos estén asegurados con peso y que las colmenas mantengan un ángulo que permita el escurrimiento del agua.

La humedad interna es uno de los mayores enemigos, ya que puede provocar la aparición de hongos y la muerte de la colonia. Los apicultores suelen reducir el tamaño de la colmena en otoño para facilitar que las abejas mantengan el calor interno consumiendo miel.

En caso de que las abejas comiencen a volar en días de poco calor, podría ser un indicador de falta de alimento. En tales situaciones, se sugiere suministrar suplementos como jarabes azucarados o tortas proteicas para asegurar su energía.

Innovación en sanidad y mercado exportador

La UACh actualmente investiga el uso de extractos de microorganismos y hongos para mejorar el microbioma de las abejas. Estos «probióticos» fortalecen sus defensas naturales frente a enfermedades como la Varroa o la Nosemosis.

En el ámbito comercial, el Dr. Basoalto destacó la rentabilidad de la exportación de abejas reinas a mercados como Canadá. Este proceso requiere una alta profesionalización para cumplir con las exigentes normas de exportación y sanidad vigentes.

Finalmente, sobre la calidad de los productos, recordó que en Chile una miel puede etiquetarse por especie (como el Ulmo) si posee al menos un 45% de origen de dicha planta. El manejo adecuado durante lo que queda de invierno será determinante para alcanzar estos estándares de producción.

ENTREVISTA COMPLETA DR ESTEBAN BASOALTO. UACH