¿Un verano de San Juan Ganadero?

Quizás, este soleado verano sea al momento propicio para adoptar decisiones de fondo en aras de la asociatividad.

Una buena noticia para nuestra región pareciera estarse fraguando al alero de uno de los motores productivos que en los últimos años se ha visto opacado por el sector salmonero, forestal frutícola y lechero. nos referimos a la ganadería bovina que hoy exhibe un precio de novillo histórico, a tal punto que es un 60% más alto que nuestros competidores naturales del Mercosur.

¿Podemos sacar conclusiones definitivas? Vamos por parte. En primer término, el actual escenario está íntimamente ligado a los efectos coyunturales de la Pandemia del coronavirus Covid-19 sobre el comercio internacional. En el caso específico del sector ganadero, la emergencia sanitaria global obligó al cierre del 70% de las plantas faenadoras del subcontinente americano, lo que ha tenido un impacto tan importante como el cierre de las fronteras, que ha dificultado todo tipo de importaciones.

Es este escenario el que ha generado un aumento en las expectativas de inversores que están viendo en la ganadería un sector interesante, más aún cuando el incremento de las tensiones entre China y Australia llevó al primero a detener las importaciones del segundo a su territorio, espacio que ha sido ocupado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Dos de estos países son los principales proveedores de carne extranjera para Chile y el aumento de la demanda China la hará más cara. Por lo que resta del año, además, los mercados de futuro de la carne marcan un creciente incremento, es decir, otro punto a favor para quienes están viendo con optimismo el sector en el mediano plazo.

No obstante lo anterior, también hay otras razones para ser cautos. En agosto ingresaron al país 22 mil toneladas de carne bovina, cifra récord que, en parte, vino a “poner al día” los meses en que no fue posible importar.

Más allá de esta coyuntura específica que podría ser algo más que un “Verano de San Juan”, lo cierto es que los problemas para asegurar la proyección del sector ganadero nacional siguen presentes: al fracaso en la búsqueda de canales de comercialización en el exterior, se cuenta la desventaja adicional de que una cadena se seis eslabones que parte por la crianza hasta llegar al supermercado o la carnicería, una realidad que sólo puede cambiar a través de la asociatividad. Quizás, este soleado verano sea al momento propicio para adoptar definiciones de fondo: como siempre, el futuro está en manos de los productores que deberemos decidir si actúan o continúan a la sombra de los rubros estrellas de la región.

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