En siete años, las exportaciones de avellanas se han disparado casi 600%.
Hace una década que el Año Nuevo Chino se consolidó como el hito más relevante para la industria frutícola chilena. Es el momento clave del calendario exportador, cuando las cerezas —el producto estrella del campo nacional— concentran sus mayores volúmenes de envío y alcanzan sus mejores precios.
Durante esas semanas se produce el peak de consumo en el gigante asiático, destino que concentra cerca del 90% de las exportaciones chilenas de cereza y donde la fruta es símbolo de prosperidad y buena fortuna.
Sin embargo, la actual temporada no cumplió las expectativas y no logró compensar el golpe sufrido en 2025, considerada la peor campaña en la historia del sector. En la industria el diagnóstico ya se instala sin matices: el período de bonanza terminó y comienza una etapa de ajuste para el negocio del denominado «oro rojo».
De esta forma se completa un ciclo que suele ocurrir en el agro, ya que eventos similares han vivido otros frutales, como el kiwi o la uva de mesa. Según explicó el presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), Antonio Walker, tras ciclos de expansión acelerada suelen venir caídas de rentabilidad, en las que los huertos menos productivos salen del mercado y se abre espacio a la reconversión agrícola. «Hubo un ajuste en la uva de mesa, en la manzana y en los kiwis, esas tres especies hoy son muy rentables, pero tuvieron que pasar por un ajuste doloroso y en la cereza debería ocurrir algo parecido», dijo.
Así, algunos agricultores están comenzando a mirar alternativas para reconvertirse y uno de los cultivos que ha ganado especial atractivo en el último tiempo es el avellano europeo, cuyas exportaciones se han literalmente disparado. El «boom» del fruto seco El valor de las exportaciones de avellanas pasó de US$73 millones en 2018 a US$505 millones en 2025, equivalente a un crecimiento cercano a 590%. Solo entre 2024 y 2025 el valor exportado subió de US$49 millones a US$182 millones FOB, mientras que enero de 2026 registró US$51 millones frente a US$6 millones en igual mes del año anterior, un aumento interanual de 750%. En el detalle de la temporada marzo y octubre 2025, las avellanas con cáscara totalizaron 14,5 mil toneladas por US$62 millones, lo que implica 7,6 veces más volumen y siete veces más valor que en 2024. En tanto, las avellanas sin cáscara alcanzaron 36,5 mil toneladas por US$366 millones, 2,6 veces más volumen y 2,4 veces más valor que el período previo. El rendimiento agrícola también se ha disparado.
Fuente: EMOL









