Investigadores han alcanzado un hito en la biotecnología agrícola al identificar y activar un gen específico en el trigo que permite incrementar drásticamente su rendimiento por planta. El hallazgo, que ya ha sido probado con éxito en condiciones de laboratorio, permite que una sola espiga pase de los habituales 50 granos a producir entre 150 y 200 unidades.

El mecanismo detrás del aumento productivo

El proceso se centra en la activación de un gen particular que, al «encenderse», modifica el desarrollo de la planta para potenciar sus estructuras reproductivas. Esta manipulación genética permite obtener espigas de mayor tamaño o granos más grandes.

Según los informes técnicos, el principal impacto se observa en el número de granos por espiga, lo cual tiene una relación directa con el aumento de la productividad total del cultivo. Esta innovación busca responder a la creciente demanda de alimentos a nivel mundial. por eso es una noticia tan relevante dice el Ingeniero Agrónomo del INIA Quilamapu de Chillán, Ivan Matus.

De 50 a 200 granos por espiga

En el estado actual de los cultivos convencionales, una espiga de trigo está formada por estructuras que albergan un promedio de 50 granos. Sin embargo, la modificación genética ha demostrado que es posible romper ese límite biológico.

Las pruebas de laboratorio han confirmado que, con este cambio, se logra colocar tres veces más granos en la misma estructura, alcanzando cifras de entre 150 y 200 granos por espiga. Este salto cuantitativo es lo que otorga relevancia internacional a la noticia, señala el investigador del INIA.

Plazos para la implementación en el campo

A pesar de que el funcionamiento del gen ya está demostrado en entornos controlados, su aplicación en la agricultura extensiva no será inmediata. El paso desde el laboratorio hasta los campos de cultivo comerciales requiere de una validación adicional.

Expertos señalan que este proceso de escalamiento toma tiempo, por lo que la tecnología aún no está disponible para la siembra masiva. No obstante, el descubrimiento sienta las bases para una nueva generación de cultivos de alto rendimiento.


La validación de estos resultados en condiciones climáticas reales será el próximo paso crítico para transformar este avance científico en una herramienta disponible para los agricultores.