La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, confirmó que las víctimas fatales ascienden a 589 tras los potentes sismos de magnitud 7,2 y 7,5. El estado de La Guaira permanece bajo control militar y ha sido declarado zona de desastre.
La crisis sísmica en Venezuela se agrava tras la confirmación de 589 personas fallecidas y miles de heridos debido a los dos terremotos que azotaron el país el pasado miércoles por la tarde.
Durante un balance oficial transmitido por la señal estatal Venezolana de Televisión (VTV), la Mandataria detalló que la cifra de heridos alcanza los 2.980 ciudadanos.
Sin embargo, existe una discrepancia en las cifras oficiales, ya que el ministro de Salud, Carlos Alvarado, reportó previamente que el número de lesionados ascendía a 4.300 personas.
Militarización y zona de desastre
Ante la magnitud de los daños, el Ejecutivo ordenó la militarización del estado costero de La Guaira, una de las regiones más golpeadas por el evento telúrico.
Esta medida busca facilitar las labores de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en el territorio donde se ubica el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía.
Rodríguez señaló que el despeje de las vías de comunicación ha permitido que rescatistas y militares distribuyan asistencia logística, principalmente agua y alimentos.
Réplicas y labores de rescate
Desde que ocurrieron los sismos principales, las autoridades han contabilizado un total de 214 réplicas, lo que mantiene en alerta a los organismos de seguridad.
Pese a la complejidad del escenario, la Mandataria destacó que los equipos de emergencia han logrado rescatar a «decenas» de personas atrapadas entre los escombros.
Los terremotos, que registraron magnitudes de 7,2 y 7,5, provocaron también el colapso de edificios en Caracas y diversas instalaciones en el resto del país.
Crisis humanitaria en las calles
En ciudades como Catia La Mar, cientos de damnificados se han visto obligados a dormir a la intemperie utilizando colchones, carpas y campamentos improvisados.
Las plazas, canchas y jardineras se han convertido en refugios temporales para quienes perdieron sus hogares o temen regresar a sus viviendas por la inestabilidad de las estructuras.
Las autoridades continúan monitoreando la actividad sísmica mientras se intensifican las labores de remoción de escombros en los puntos críticos de la nación caribeña.









