La agroindustria chilena de frutas y hortalizas cerrará 2026 con un nuevo récord de exportaciones, superando los US$3.600 millones, de acuerdo con las proyecciones presentadas por Chilealimentos en el marco de Fruittrade 2026.

El resultado consolida el posicionamiento internacional de una actividad que en las últimas dos décadas ha mostrado un crecimiento sostenido. Según cifras de Chilealimentos, basadas en Trade Map, Chile ocupa actualmente el 10° lugar entre los principales exportadores mundiales en el conjunto de productos agroindustriales considerados por el gremio, con una participación de 3,3% de un mercado global de aproximadamente US$102 mil millones.

La evolución también se refleja en el desempeño de las exportaciones nacionales. Entre 2004 y 2025, el valor exportado por la agroindustria chilena de frutas y hortalizas aumentó 382%, con una tasa de crecimiento anual compuesto de 7,8%. Solo entre 2015 y 2025, el incremento alcanzó 76%, equivalente a un crecimiento anual compuesto de 5,8%.

“La agroindustria chilena se ha posicionado como un proveedor relevante y de prestigio a nivel global. Los mercados nos reconocen como un socio confiable y demandan cada vez más alimentos saludables y sustentables”, señaló el gerente general de Chilealimentos, Andrés Acevedo.

Estrategia

El impacto de la agroindustria no se limita a las exportaciones. Según cifras de Chilealimentos elaboradas sobre la base de estadísticas de Odepa, la agroindustria procesa el equivalente a la producción del 45% de la superficie nacional de frutales, sobre un universo cercano a las 380 mil hectáreas.

El sector transforma frutas y hortalizas en una amplia variedad de productos con valor agregado, entre ellos jugos concentrados, congelados, pulpas y pastas, conservas, deshidratados, harinas y frutos secos, permitiendo extender la vida útil de la producción agrícola y acceder a mercados internacionales.

La presentación destaca además el papel de la agroindustria como socio del productor agrícola mediante modelos de agricultura de contrato, que incluyen garantías de compra, entrega de insumos, visibilidad de precios, asistencia técnica y apoyo financiero. En la zona sur, este modelo ha permitido generar más de 1.000 nuevas hectáreas de frambuesas en los últimos 2 a 3 años.

En el caso de la producción de manzanas destinadas al mercado fresco, la agroindustria representa, en promedio, entre 25% y 30% del ingreso de un huerto. Algo más de la producción nacional de manzanas son transformadas por la agroindustria en jugo concentrado, pulpas, deshidratado y harina, y congelados.

Sustentabilidad

El crecimiento del sector ha ido de la mano con avances en sustentabilidad. Según las cifras presentadas por Andrés Acevedo, en los últimos 12 años las empresas adheridas a sus Acuerdos de Producción Limpia (APL) han generado ahorros por US$57 millones en agua, US$2.600 millones en electricidad y US$44 millones en compensaciones de CO₂.

La tendencia coincide con una creciente demanda internacional por alimentos sustentables. De acuerdo con los antecedentes incluidos en la presentación, entre 2020 y 2024 las ventas minoristas de alimentos sostenibles crecieron 2,4% más rápido que los productos tradicionales, mientras el gasto per cápita aumentó 23%.

Para Chilealimentos, este escenario abre oportunidades, pero también plantea desafíos. Inocuidad, trazabilidad y sustentabilidad aparecen como elementos centrales para mantener la competitividad internacional del sector y responder a las nuevas exigencias de los mercados.

“Los fruticultores y procesadores deben trabajar unidos y bien informados”, planteó Acevedo, destacando la necesidad de fortalecer la coordinación a lo largo de la cadena para aprovechar las oportunidades que ofrece la expansión del mercado mundial.