Algunos inician sus primeros años de trabajo, otros ya tienen una amplia experiencia. Pero todos tienen en común una férrea vocación que los impulsa y los motiva a entregar lo mejor de sí cada día a sus alumnos.
Yohana Hernández es docente en la comuna de Frutillar y fue ganadora del Global Teacher Prize Chile 2025. Es educadora de párvulos y cuenta con 22 años de carrera. Actualmente se desempeña como docente en la Escuela Arturo Alessandri Palma en Frutillar y ha desarrollado la iniciativa ¿Y si la paz pudiera enseñarse?”.

Esa fue la pregunta que planteó en su participación en el reciente evento TEDxFrutillar, tema que además aborda en el aula. La docente destacó que valora más que nunca su profesión y que existen muchos educadores que merecen ser reconocidos.
Vocación a temprana edad
Por su parte José Catalán, docente y director subrogante de la Escuela Paul Harris de Osorno, destacó el valor de su profesión y de la responsabilidad que esta implica.

Con 20 años de carrera y 15 años en el establecimiento osornino, el educador destaca que el rol docente es fundamental para formar una sociedad, “eso está más que claro, entregándoles no solo conocimientos sino valores a nuestros alumnos. Es fundamental para que los niños puedan desarrollarse y conformar una sociedad como todos queremos”.
El profesor Catalán señala que ser docente ha sido una bonita experiencia, “una profesión que abracé desde hace mucho tiempo, desde que salí del colegio de la enseñanza media, siempre quise ser profesor. Vengo además de una familia de profesores y mi vocación nació cuando me ofrecieron ser monitor de los alumnos que entraban a primero medio. Ahí me di cuenta que tenía la vocación y la facilidad de guiar”.

La tradición “Normalista”
Otro de los docentes que quiso entregar su testimonio en este día es Mario Troncoso, formado en la Escuela Normal de Valdivia, quien ejerció por varios años educando a numerosas generaciones de jóvenes.
Troncoso en la actualidad ya jubilado recuerda que el ingreso a la Escuela Normalista era desde muy joven, y que recibían una formación muy completa para poder educar a los niños.
Educar en la ruralidad: “Es un honor ser docente”
Camila Herrera es titulada de Pedagogía en Educación Básica con mención en Matemáticas y se desempeña como docente de la Escuela Rural María Luisa Bombal, establecimiento ubicado en el sector de Polloico en Osorno y donde educa en aulas multigrados.
La docente señala que “es un gran desafío trabajar en la ruralidad porque creas lazos no solo con los alumnos, sino también con sus familias. Para mí es un honor ser profesora, si bien es una profesión difícil, somos un aporte en educar a la sociedad futura”.
Sobre los desafíos de formar en la ruralidad, señala que “buscamos que los niños aprendan y adquieran conocimientos y también tengan una formación valórica cimentada, pero sobre todo queremos equiparar la balanza y que no, por estar fuera de la ciudad tengan una formación de menor calidad”.

Sobre su inspiración para ser profesora, Camila recuerda que gracias a una muy buena profesora que tuvo descubrió que tenía muchas habilidades en el área de matemática.
“Yo no quería que los niños le tengan miedo, que odien la matemática, sino que se encanten, que vean que la matemática también es amigable, que está presente siempre en la vida, en absolutamente todo, desde lo más cotidiano a complejo”.
Rol público y social
Marta Ríos, directora de la Escuela de Pedagogía de la Universidad de Los Lagos, que alberga 11 carreras en Osorno, tres en Puerto Montt y una en Castro, señala que, si bien hay muchos desafíos, “lo primero es relevar la importancia de los profesores y de la formación y aporte que brindan a la sociedad”.
“La inteligencia artificial, los recursos digitales y las nuevas tecnologías son un apoyo al aprendizaje, pero no son el aprendizaje en sí mismos. No es digerir todo lo que te llega sin tener un pensamiento crítico para poder discernir qué es lo correcto de lo incorrecto. Y ahí es clave el profesor, en el desarrollo de habilidades, actitudes y conocimiento”, señala Ríos.

de Pedagogía de la Universidad de Los Lagos.
La directora agrega que como una universidad pública, estatal y regional, tienen claro su rol social, así como el compromiso con el territorio, con las realidades de la región, “porque tenemos una realidad urbana, rural y también insular, por lo tanto, nuestro estudiantado permea distintos espacios, distintas realidades y culturas. También tenemos la presencia en los pueblos originarios. Como Escuela de Pedagogía, el Departamento de Educación y la universidad, nosotros tenemos primero un rol público y un rol social”.
La educadora indica que además una de las competencias de sus egresados es la formación ciudadana, “que implica no solo ejercer la profesión para un beneficio individual, sino para estar al servicio de la sociedad, de la comunidad donde uno se inserta”.









