El Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) Carillanca lidera un programa pionero de gestión genética enfocado en la raza ovina Kunko, un baluarte de la ganadería en la zona costera de la Región de los Lagos. Bajo la dirección del biólogo marino y doctor en genética Jaime Piñeira, el proyecto trabaja directamente con productores de San Juan de la Costa para transformar una tradición local en un modelo de sostenibilidad científica.

Desde la vigencia de este convenio en 2024, los investigadores se han dedicado a ordenar datos y levantar registros genealógicos que hoy arrojan sus primeros resultados técnicos. Este trabajo es fundamental, ya que la raza Kunko es única en el país y no cuenta con la posibilidad de importar genética desde el extranjero para su mejoramiento.

Gestión genética y biodiversidad local

El enfoque del programa ha evolucionado de la simple mejora genética a una «gestión genética» integral que busca resaltar los atributos de la raza sin perder su diversidad. Piñeira explica que el mayor riesgo es la consanguinidad, la cual se controla mediante un estricto registro de ascendencia y descendencia de cada ejemplar.

Actualmente, el programa cuenta con la participación activa de unos 10 a 15 productores de la asociación APROKUN. Los primeros análisis han permitido conocer la estructura genealógica de los rebaños y las distancias genéticas entre ellos, facilitando el intercambio estratégico de reproductores.

Tecnología e Inteligencia Artificial en el campo

Una de las mayores innovaciones de este programa es la incorporación de herramientas de vanguardia, como la genómica y la inteligencia artificial. Estos avances permiten potenciar la selección de reproductores y mejorar la precisión de las evaluaciones genéticas a un costo accesible para los productores.

El equipo ha desarrollado el software «Hand Match», una aplicación gratuita que utiliza algoritmos de inteligencia artificial para diseñar el proceso reproductivo de los animales. Esta tecnología busca simplificar la toma de decisiones en el campo, asegurando que la gestión de la consanguinidad sea efectiva y sencilla.

Un modelo de colaboración público-privada

El éxito de la iniciativa radica en su modelo de financiamiento mixto, que combina recursos de la Subsecretaría de Agricultura con aportes de los mismos productores. Este esquema de cofinanciamiento fomenta que los criadores valoren y enriquezcan el programa con sus propias ideas y experiencias de terreno.

Según Piñeira, la raza Kunko destaca por su rusticidad y excepcional habilidad materna, características que la hacen ideal para el territorio en el que se produce. Los productores de APROKUN han logrado posicionar sus productos en el mercado gracias a la calidad genética y la organización que han mantenido en la región.

Futuro y conservación de la raza

El objetivo a largo plazo es consolidar esta forma de trabajo en un plazo de cuatro a cinco años, integrando la conservación de material genético en bancos de germoplasma. Esta medida de resguardo es vital para enfrentar desafíos globales como el cambio climático y asegurar la resiliencia de la masa ganadera local.

Este modelo de gestión es extrapolable a otras razas autóctonas o adaptadas de Chile, como la oveja chilota o el bovino Clavel de Carne Chileno. La meta final es mantener viva la raza Kunko de forma permanente, garantizando que siga siendo una opción productiva rentable y sustentable para el sur del país.