Tras los intensos sistemas frontales que han golpeado la zona centro-sur, los gremios agrícolas agrupados en la SNA, Socabío y SAGO, no solo se encuentran desplegando ayuda en forraje y alimentos para las zonas más críticas como Coquimbo y el Biobío. También hay una profunda reflexión sobre la vulnerabilidad de nuestra infraestructura.
José Miguel Stegmaier, vicepresidente de la Sociedad Nacional de Agricultura, advierte que lo ocurrido en zonas como Angol no es un hecho aislado, sino una señal de que el territorio debe ser reordenado con urgencia.
El dirigente gremial enfatizó que la inversión pública actual es deficiente frente al cambio climático, mencionando puentes a baja altura y sistemas de drenaje urbanos que colapsan fácilmente. No obstante, destacó un punto positivo: el llenado de embalses en la cuarta región, los cuales actuaron como barrera de contención. Para Stegmaier, la clave del futuro agrícola y de seguridad para la población reside en los embalses.
Finalmente, el sector mira con cautela el cierre de 2026, ante la posible llegada del fenómeno de «El Niño» y el alza en los costos de producción por fertilizantes y petróleo.









