El consumo de huevo en Chile registrará una cifra histórica durante 2026, alcanzando un promedio de 320 unidades por persona al año, según proyecciones de la asociación gremial «Chilehuevos».
Esta estimación representa una ingesta mensual de 27 huevos por habitante, lo que equivale a una demanda nacional cercana a los 6.450 millones de unidades.
Los datos fueron presentados en el marco del Encuentro del Huevo realizado en Santiago, cita que reunió a productores e ingenieros del rubro avícola para analizar la coyuntura del sector.
En Corte Alto, comuna de Purranque esta Avícola Santa Daniela desde hace 7 años y su propietario Cristian Scheuch estuvo en el Encuentro del Huevo y destaca la presencia de todos los actores de la cadena y del sector salud que recomiendan el consumo de huevos.
La brecha productiva en los planteles
Pese al incremento en la demanda, la industria chilena enfrenta una profunda brecha en sus sistemas productivos respecto a las exigencias internacionales de bienestar animal.
Durante el primer semestre de 2026, el 96% de los huevos producidos en el país provino de sistemas convencionales o de jaula, sumando más de 2.000 millones de unidades, según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
En contraste, apenas un 4% de la producción nacional correspondió a sistemas de piso, aviarios o gallinas libres de jaula.
Exigencias del mercado y metas del retail
Especialistas advierten que mantener la producción en jaulas tradicionales plantea crecientes riesgos en competitividad, reputación corporativa y acceso a mercados para las empresas alimentarias.
Frente a este escenario, actores del retail ya establecieron plazos concretos: la cadena Cencosud fijó el año 2028 como meta para comercializar únicamente huevos frescos libres de jaula en sus supermercados Jumbo y Spid.
Esta transformación presiona la reconversión de los planteles y la adaptación de las decisiones de inversión en los galpones productivos.
Realidad y costos en la producción regional
El impacto de esta transición tecnológica se vive directamente en los campos del sur del país, donde productores locales deben equilibrar las exigencias técnicas con los costos de insumos y la inflación.
En Corte Alto, comuna de Purranque, emprendimientos avícolas como Avícola Santa Daniela —activa desde 2020— reflejan el trabajo cotidiano del rubro, que requiere entre 5 y 6 meses para la reposición de aves antes del inicio de postura. Ellos trabajan en un sistema libre de jaulas afirma el productor, en entrevista con Campo al Día.
Las decisiones sobre sistemas de alojamiento y modelos de comercialización directa definirán la sostenibilidad financiera de los planteles frente a los nuevos estándares que demanda el mercado nacional.










