La Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) y el Consorcio Agrícola del Sur (CAS) hicieron un llamado público a consolidar una alianza estratégica entre los productores de cereales del país y la industria salmonera. La iniciativa busca incentivar el abastecimiento con cultivos nacionales como trigo, maíz y avena frente a la inestabilidad de los mercados internacionales.

El plan se fundamenta en los cambios nutricionales del sector acuícola, donde cerca del 80% de la dieta del salmón en su etapa de engorda está compuesta por insumos de origen vegetal. De esta forma, la producción agrícola de la zona centro-sur se perfila como el reemplazo natural de las materias primas de origen marino.

Impacto en la economía regional y volatilidad de precios

Desde las organizaciones gremiales y el Ministerio de Agricultura remarcaron que el fortalecimiento de la relación entre ambos sectores dinamizará el empleo y la economía regional. Además, la integración comercial busca otorgar estabilidad a los agricultores locales ante las bruscas variaciones de precios globales.

En el plano internacional, el informe del sector reportó que los precios futuros del trigo panadero en la Bolsa de Comercio de Chicago cayeron de 783 a 600 centavos de dólar por bushel al cierre de octubre de 2026. Pese a esta baja reciente, los valores FOB relevados por el Banco Mundial se mantienen por encima de los promedios registrados entre 2023 y 2025.

En el mercado chileno, el valor de la avena superó los 300 pesos por kilo puesto en fundo, frente a los 200 pesos anotados en la cosecha anterior. Esta fuerte oscilación ha dificultado la firma de contratos comerciales a largo plazo entre los productores de granos y la industria de alimentos.

Trazabilidad ambiental y proyecciones de mercado

La industria del salmón en Chile crece a un ritmo del 3% anual y requiere insumos con alta trazabilidad y certificación ambiental a nivel global. Por ello, los granos cultivados en el sur cumplen con los estándares exigidos para asegurar la sustentabilidad del sector.

A nivel global, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) proyecta para la temporada 2026/2027 una producción mundial de trigo de 822,4 millones de toneladas métricas. Paralelamente, la estabilización en los costos de los fertilizantes abre espacio para evaluar aplicaciones complementarias que resguarden los rendimientos locales.

La SNA y el CAS confirmaron que mantendrán mesas de trabajo de forma continua para fortalecer la competitividad del sector cerealero nacional e impulsar acuerdos comerciales duraderos.