La Región de Los Lagos, que históricamente ha destacado por su generosidad en materia de donación, enfrenta hoy un desafío importante. Tras alcanzar cifras récord de hasta 27 donantes por millón de habitantes en 2024, el número de donaciones ha experimentado un descenso significativo en el último año, una tendencia que el Hospital de Puerto Montt busca revertir a través de la educación y la transparencia.
Sara Hernández, enfermera coordinadora del equipo de Procuramiento de Órganos y Tejidos del HPM, explica que detrás de cada cifra hay un proceso clínico riguroso y humano. «Cuando se habla de la donación, todo el mundo piensa o tiene la creencia de que esto es llegar y extraer órganos. Primero, la persona tiene que fallecer en una UCI con un diagnóstico de un daño neurológico severo. La muerte cerebral tiene que estar declarada, no tiene que haber ningún indicio de que haya una función cerebral», aclara la profesional.
Además, el proceso involucra una evaluación médica exhaustiva para garantizar la seguridad tanto del donante como del receptor. «Tenemos que descartar enfermedades virales, infecciosas, evaluar cada uno de los órganos para ver en qué condiciones están, cómo fue el comportamiento metabólico de esta persona; es un ramillete de cosas que debemos evaluar para recién definir si una persona puede ser donante o no», añade Hernández.

Un acto de humanidad y respeto
Uno de los pilares fundamentales del trabajo en el HPM es la dignidad y el respeto por el fallecido y sus familias. El equipo médico pone especial énfasis en el cuidado durante todo el proceso, permitiendo que las familias puedan vivir sus ritos funerarios con tranquilidad.
«Esa es parte de nuestras responsabilidades: que la familia, una vez que retire el cuerpo del fallecido, pueda ejercer todos estos ritos funerarios sin inconvenientes. De eso pueden dar fe todas nuestras familias donantes, porque son ellos quienes visten a su difunto y retiran el cuerpo de la morgue; eso es lo que más cuidamos», enfatiza la coordinadora.
La importancia de conversar en familia
Ante la interrogante sobre cómo abordar este tema, la enfermera Hernández subraya que la clave es vencer el tabú cultural sobre la muerte. «Es súper importante tener estos temas trazados en casa. Todo lo que podamos hacer para estabilizar a la familia, desde el punto de vista emocional, ante el shock de una noticia desfavorable, independiente del diagnóstico, va en favor de que puedan procesar esta situación y enfrentar de mejor manera lo que viene», señala.
Sobre el marco legal chileno, que establece que todos los ciudadanos son donantes al cumplir los 18 años, Hernández recuerda que la opción de renunciar a este derecho debe ser un acto formal. «Para renunciar a este derecho, se exige que podamos asistir a una notaría y dejar un documento ante notario. Eso nos traduce a nosotros que la persona evaluó esta posibilidad, tomó una decisión y esa es su voluntad».
Un llamado a la esperanza
Finalmente, Sara Hernández invita a la comunidad a ver la donación como una oportunidad de «entregar esta posta de vida». Para quienes deseen informarse con datos verídicos y transparentes, se recomienda visitar el portal oficial ChilePaisDonante.cl.
«Estamos más cerca de recibir que de dar. El llamado es a no sentir miedo, sentir que esto es la posibilidad de verdad, un privilegio. Es un privilegio poder dar o entregar esta posta de vida a otras personas cuando uno de nosotros ya cumplió su tarea», concluye la profesional.
Actualmente, 2.256 personas aguardan en la lista nacional de espera por un trasplante de órgano en nuestro país. Ante esta realidad, el Hospital de Puerto Montt mantiene su labor técnica y profesional para gestionar los procesos de donación, con el objetivo de dar respuesta a la alta demanda de pacientes que requieren esta intervención para continuar con sus vidas.









