Tras el cierre de 11 colegios en la Región de Los Lagos por presencia de roedores, el Dr. Gerardo Acosta de la UACh analiza el impacto climático en la fauna silvestre y las medidas de prevención necesarias frente al virus Hanta.
La Región de Los Lagos se encuentra en alerta sanitaria tras la suspensión de clases en 11 establecimientos educacionales debido a la presencia de fecas y roedores en sus instalaciones. El fenómeno, que afecta a diversos puntos de la región, incluyendo la provincia de Osorno y sectores como Puyehue, ha encendido las alarmas sobre los riesgos de salud pública asociados a la infraestructura escolar.
Ante este escenario, el Dr. Gerardo Acosta, académico e investigador de la Universidad Austral de Chile (UACh), advierte que este comportamiento podría intensificarse. Según explica el experto, los modelos matemáticos prevén un incremento en la abundancia de roedores en los bosques debido a la influencia del Fenómeno del Niño.
Ciclos climáticos y el avance de roedores
El Dr. Acosta señala que las poblaciones de roedores en el sur del país varían según factores climáticos que afectan la disponibilidad de vegetación y semillas. Con la llegada de mayores precipitaciones y cambios en el clima, se proyecta una mayor cantidad de animales silvestres en las zonas rurales y boscosas.
Durante las épocas de otoño e invierno, es un comportamiento habitual que los ratones busquen refugio y alimento en estructuras humanas. El experto menciona que el frío motiva a estos animales a ingresar a las viviendas e incluso a refugiarse en los motores de los vehículos para conservar el calor.
A diferencia de otras especies, la mayoría de estos roedores no acumulan alimento para el invierno, por lo que deben desplazarse diariamente para subsistir. «Lo que va quedando en el invierno muchas veces no es abundante y por eso se acercan a la vivienda», explica el investigador de la UACh.
El riesgo del ratón de cola larga
En lo que va del año 2026, ya se han registrado seis casos de virus Hanta en la zona sur, una cifra que se mantiene dentro de los rangos considerados normales. Sin embargo, la presencia de roedores cerca de las casas aumenta la probabilidad de contacto con la orina y heces del ratón de cola larga, principal reservorio del virus.
Es fundamental distinguir entre los roedores sinantrópicos, como la rata negra o la laucha, y el ratón de cola larga. Mientras los primeros habitan radios urbanos y consumen desperdicios, el transmisor del Hanta es principalmente granívoro y habita zonas con matorrales y vegetación nativa.
Las viviendas ubicadas en la interfaz urbano-rural o cercanas a zonas de vegetación nativa, como matorrales y quilas, son las que presentan un mayor riesgo de incursión de especies silvestres. La prevención en estos sectores es clave para evitar que el virus entre en contacto con los habitantes.
Desafíos en investigación y salud pública
Actualmente, la Universidad Austral colabora con otras instituciones para evaluar qué factores del paisaje favorecen la presencia de Hantavirus en los ratones silvestres. Estos modelos matemáticos buscan identificar áreas de riesgo específicas para alertar a la población de manera oportuna.
En cuanto a tratamientos, se han desarrollado estudios sobre «nanobodies» para crear anticuerpos efectivos en etapas iniciales de la enfermedad. No obstante, el financiamiento para vacunas y tratamientos sigue siendo un obstáculo, dado que el bajo número de casos anuales suele desincentivar la inversión privada.
Ante la falta de una vacuna masiva, el Dr. Acosta enfatiza que la prevención individual es la herramienta más eficaz. El uso de mascarillas al desmalezar y la ventilación de espacios cerrados son medidas críticas, ya que el virus puede transmitirse por aerosoles que las personas inhalan accidentalmente.
La comunidad científica y las autoridades de salud mantienen la vigilancia sobre este ciclo biológico que, impulsado por el clima, podría derivar en un incremento de casos si no se extreman las precauciones en las zonas de riesgo.









