El calentamiento progresivo de las aguas marinas en las regiones de Los Lagos y Aysén amenaza con detonar brotes de enfermedades bacterianas y floraciones de algas nocivas. Expertos instan a mantener una «alerta amarilla» y reforzar el monitoreo en los centros de cultivo para mitigar los impactos productivos.

El desplazamiento del Fenómeno del Niño hacia la zona sur del país ya presenta las primeras anomalías térmicas en la superficie del océano, lo que genera un aumento de días soleados y eleva sostenidamente la temperatura superficial del agua en las regiones de Los Lagos y Aysén.

Dicha condición mantiene en alerta a la industria acuícola regional, debido a las complejas consecuencias sanitarias y ambientales que esto conlleva para los salmones.

Impacto sanitario y estrés en los peces

El incremento térmico provoca un fuerte estrés fisiológico en los ejemplares marinos, ya que el agua más cálida disminuye su capacidad de retener oxígeno.

David Cassis, biólogo marino y gerente general de AquaBC, detalló que al ser animales de sangre fría, este cambio acelera su metabolismo y dificulta su respiración, agregando que además de las complicaciones respiratorias, el calentamiento térmico favorece rápidamente el brote de patologías severas para la salmonicultura.

Diego Caro, por su parte, jefe técnico del Centro de Investigaciones Biológicas Aplicadas (CIBA), confirmó que el parásito del caligus prolifera mucho más rápido bajo estas condiciones.

Asimismo, Caro advirtió que existe una mayor predisposición a enfermedades bacterianas perjudiciales como el SRS, afectando significativamente el ciclo productivo.

Riesgo por Floraciones Algales Nocivas

Otro de los grandes peligros es la proliferación de microorganismos, conocidos técnicamente como Floraciones Algales Nocivas (FAN), término que reemplaza al de «marea roja».

Las capas superficiales cálidas, sumadas a la mayor irradiación solar, crean el escenario ideal para el florecimiento masivo de estas microalgas.

Cassis recordó el desastre ocurrido en el año 2016, cuando un evento severo detonó una floración gigante de las especies Pseudochattonella y Alexandrium. Aquel episodio, dijo, dañó gravemente las branquias de los peces y generó toxinas acumulables en los mariscos, impactando toda la zona austral.

Refuerzo urgente en el monitoreo

Frente a la actual amenaza climática, los especialistas recalcan que el fenómeno del Niño actúa como un factor predisponente clave para estas crisis.

Para anticiparse, las empresas ya se encuentran implementando modelos predictivos e inteligencia artificial orientados a la detección temprana de anomalías químicas.

Tanto Cassis como Caro coinciden en la necesidad imperiosa de aumentar la frecuencia de las fiscalizaciones en los recintos marinos.

«Sería muy recomendable que tanto las empresas como el Estado, como Sernapesca, estén en alerta amarilla, que estén más atentos», enfatizó Cassis.